Como en enero me fui de vacaciones, no había podido disfrutar de las bondades de La Dominical. En mis redes sociales había visto fotos, el programa de cada sábado y domingo, y realmente todo se veía como un panorama demasiado bueno para ser verdad. Había que ir, así que el fin de semana pasado por fin me animé y con mi pololo fuimos a juntarnos con unos amigos al espacio ubicado en Bucarest 137.

“La Dominical es el primer mercado gratuito chileno que reúne lo mejor de la escena creativa local, ofreciendo un nuevo espacio para vincularse con la cultura, compartir y pasar un rato agradable con la familia y amigos, todo en un mismo lugar y al aire libre”. Así se definen en su página y creo que es una definición que se ajusta plenamente a lo que realmente es La Dominical. Es un lugar para ir a relajarse mientras ves y escuchas música en vivo echado en el pasto, comiendo algo rico y tomando una cerveza.

El sábado que fui estaba Oddó y antes, ese mismo día, habían tocado Eduardo Fernández y Martín Pescador, pero la verdad es que la lista de artistas que se han subido al escenario es larga. Diego Peralta, Fármacos, Natisú, Amarga Marga y Planeta No son algunos de los que se han presentado frente a un público dispuesto a pasar un buen rato desde las 16 hrs, disfrutar y en algunos casos, por qué no, descubrir bandas que antes no habían escuchado.

La variedad de comida no es muy amplia, pero creo que funciona bastante bien para el número de público que asiste (el espacio no es muy grande, pero es lo suficientemente amplio como para que se genere un ambiente íntimo). Hay un foodtruck donde venden burritos y nachos, otro puesto con pizzas y uno donde venden café, jugos, galletas y pastelitos. El sistema es con tickets, así como Lollapalooza o Primavera Fauna. Tú compras tickets de $1.000 o $5.000 y puedes tener un buen y contundente almuerzo u onces comidas.

Yo compré un burrito vegetariano de Food American Truckers y un jugo de las chiquillas buena onda de Frida. Weno.

Galerías de arte, tienda rotativa de diseño, charlas y talleres han sido parte también del programa de La Dominical. ¿Lo mejor? Que se puede ir con mascotas, en caso de que no quieran dejar a sus perritos en la casa, muertos de calor. Hay harto pasto, espacios con cojines y toldos, y sombra de sobra para que ni ellos ni ustedes mueran insolados.

Si no han ido, los invito a que vayan a darse una vuelta. ES GRATIS, no hay excusa para no ir. Pasando el dato, este sábado 20 toca Les Ondes Martenot, banda en la que mi pololo es guitarrista, por si quieren ir a verme de groupie. Ese mismo día toca Mantarraya, Círculo Polar y Dj Haiti. Vayan, vayan.

Yo sólo espero que La Dominical siga haciendo fechas forever. Sería bacán que siguiera en marzo y que fuera algo permanente, todo el año. Total siempre hay bandas para ver y, existiendo el espacio y gente dispuesta a panoramas como este, es obvio que puede funcionar.

¿Han ido a ustedes a La Dominical? ¿Qué les parece como panorama de fin de semana?

Autor

Periodista y directora de The Pocket. Me gustan los perros, las películas y veo más series de las que debería. En otra vida fui una sailor scout. En Instagram @palaliu.

1 Comentario

  1. Fuimos dos fines de semana seguido y nos gustó mucho porque se ofrece algo diferente. Al ser entrada libre y gratuita no se excluye a nadie y eso es lo que le falta a Santiago.

    Nos hemos quedado a comer allí y también compramos pan artesanal para llevar y comer en casa.

    Me parece una excelente oportunidad para que emprendedores locales se den a conocer, así como a los artistas independientes.

    Ojalá siga funcionando La Dominical, ya sea en calle Bucarest o donde sea. Espero que esta movida de ferias pequeñas abiertas e independientes tenga un efecto multiplicador y aparezcan muchas en diferentes comunas.

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