En enero tuve la oportunidad de conocer este lugar porque ahí se hizo la fiesta de clausura del Festival Coctelera, donde un bartender profesional nos preparó unos ricos tragos de autor muy originales y exquisitos. Bueno, la cosa es que desde ahí había quedado con ganas de volver porque nos comentaron que durante el día funcionaba bien como restaurant y lo que me gustó mucho es que todos sus productos eran de microempresarios del sur y si te gusta algún ingrediente de sus preparaciones, puedes comprarlo en el mismo lugar.

Esta semana volví, pero para almorzar con mi pololo. Nos sentamos en un mini patio que tienen y de aperitivo pedimos un Kinsa Sour hecho con pisco Waqar: EXQUISITO. De verdad que me encanta el pisco sour y este es uno de los mejores que he probado. De acompañamiento nos sugirieron probar un tártaro de novillo, una especie de crudo pero sin limón y aliñado con pepinillos, alcaparras, perejil, pimienta de canelo y pasta de ají. Mmmmmmm, de-li-cio-so.

De plato de fondo pedí el pescado del día. En este caso fue merluza austral con guiso de quínoa y crema de espinacas. Fue la mejor elección, la mezcla de sabores era perfecta. Mi guatita y corazón quedaron muy felices. Mi pololo optó por una plateada al jugo con guiso de trigo mote. La verdad nunca había visto esto como acompañamiento y es una buena alternativa para salir del arroz, papas o pastas.

Para cerrar, el postre: flan casero de manjar con salsa de caramelo, que lo compartimos porque ya no podía más o, bueno… sí. En promedio por pareja son como unos 25 mil, con una comida bien completa, rico sabor, buena atención y lugar acogedor. Vale cada peso, definitivamente.

Para los que buscan algo más veggie, también podrán encontrar opciones del menú a las que le pueden hacer variaciones, ya que los chefs son bien originales y con muy buena disposición a dejar feliz al cliente.

Cuando vuelva me gustaría probar el sándwich con hamburguesa casera con queso de Panguipulli y un postre de marquesa de chocolate 71% cacao de Ecuador con frutos rojos macerados al pisco que también voy a probar sí o sí.

¿Dónde queda esta maravilla? Constitución 140, Barrio Bellavista, Providencia

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Curiosa, buscando siempre cosas nuevas que aprender. En esta temporada intento hablar francés, ser “deportista”, comer sin azúcar y sobrevivir con menos redes sociales. Mi panorama favorito es pasar la tarde tomando sol en un parque mirando el cielo.

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