La gente ha pasado años diciéndome que vaya al Barrio Italia, que me va a encantar, que es muy entretenido y todas esas cosas. Los ignoré por mucho tiempo porque la U, que la práctica, que el frío, puras excusas. Hasta que el sábado una amiga que llevaba tiempo recomendándome el paseo, me fue a buscar, partimos para allá y me encantó. Es un panorama ideal para ir el fin de semana con la familia, amigos o el pololo. Mi recomendación personal es que creo que es mejor ir acompañada, porque la mitad de la gracia es comentar cada cosa que uno ve.

Qué hay:

Cuando llegamos vi que abundaban las parejas jóvenes, me imaginaba que eran pololos que se acaban de ir a vivir juntos y están buscando muebles o cosas choras para decorar su nidito de amors. También habían hartas familias con niños chicos y extranjeros.
Parte del encanto que tiene el lugar, en mi opinión, es que no son tiendas-tiendas. Hay muchas galerías que están adentro de casas antiguas refaccionadas y muy bien tenidas. Adentro de cada galería/casa, en general hay un patio central, y cada “pieza” es una tiendita.

Se ve más o menos así. El día estaba muy luminoso así que las fotos salen con el cielo blanco.

En cada galería a la que entré, encontré: una librería independiente, un carrito de café u otro bebestible, una juguetería de onda “volver a lo natural”, con juguetes de madera y género, no transformes ni barbies, y una tienda donde lo que más había eran mandalas: desde tazas hasta pantuflas.

Pero también habían otras cosas muy entretenidas: tiendas de muebles multifuncionales, como los videos que hay en las redes sociales de una cama que también es escritorio y ocupa nada de espacio, muebles tradicionales, adornos de diseños modernos, muchos arrimos, onda, muchos. Zapaterías y una que otra tienda de ropa.

Mis favoritos:

Les voy a mostrar las cosas que más me llamaron la atención, para que, si deciden ir, vayan a buscarlas. En general están todas las cosas muy a la vista, así que no debería ser difícil encontrarlas.

Cultivos a la medida: Por andar preocupada de sacarle fotos a los maceteros no me fijé en el nombre de la tienda, ups. Pero les puedo decir que está en la esquina de Av. Italia con Santa Isabel.

El concepto era bacán. Uno llega y hay distintos tamaños, colores y formas de maceteros, además de estructuras sobre las cuales uno puede armar su jardinera de flores, plantas, o algo como una huerta, que venden ahí mismo. También pueden pedir algo más a medida en la tienda, dependiendo de qué quieran.

Para jugar con luces: Me encantó una tienda, Oofelia, que era como “arma tu lámpara”.

La presentación era muy linda. En una parte estaban las distintas formas y tipos de ampolleta que tenían, en otra parte estaban distribuidos los tipos de soquete y lo más atractivo, los cables envueltos en cordeles de todos los colores. Me imagino que yo chica habría estado feliz con una luz de cordel rosado en mi pieza. Hoy día también estaría feliz en verdad. De hecho, quiero tenerlas, pero más de una luz, quiero varias y de distintos colores. Se pueden colgar del techo directamente, jugar con las alturas, las formas y los colores.

Librerías: Eran bacanes. Encontramos varias, pero esta me encantó porque era de ilustraciones y habían libros en inglés, así que puntos extra.

Además, en otra galería, entramos y nos encontramos con los creadores de “Historia de un oso”, que estaban lanzando su libro y estaba LLENO de niños con sus papás, con el libro recién comprado listos para que se los firmaran los premios Óscar nacionales. Apenas los vi, fui a la librería a comprarme el libro para ponerme a la fila como una niña más y se habían agotado, así que me fui resignada.

Comida orgánica/vegana: había en abundancia en todas las galerías. Aceite, harina y azúcar de coco en grandes cantidades, muffins veganos, humus y panes sin gluten. En todas partes, no les podría recomendar un solo lugar, pero los precios son los mismos que en todas partes donde venden estos productos.

Las cositas ricas: Mi amiga ya había ido y me había comentado que había un lugar donde vendían solo chocolate caliente, pero de todos los tipos que hay. Obvio que fue mi lugar favorito, porque la vida no sería lo mismo sin chocolate.

Llegamos a una galería que era blanca con azul, muy linda. Al fondo había un “Chocolate Bar” que se llama Xoco por ti. Las gallas que atienden son muy simpáticas y se toman el tiempo de explicarte todo. Tienen dos macro tipos de chocolate, los “orígenes” y las “creaciones”, que como sus nombres indican, unos vienen así tal cual y los otros fueron inventados.
Al lado de cada tipo sale el porcentaje de cacao que tiene el chocolate. Yo pedí una recomendación porque era mucho estímulo y no sabía qué elegir, y me preguntaron si me gustaba más el chocolate dulce o amargo. Dije que de los dos (todo chocolate es bienvenido siempre, a menos que tenga pasas) y me recomendaron el que tenía 62%, que era un punto medio. “Bohemian Rhapsody” se llamaba el que me tomé, que tenía toques de frutos rojos y madera, según me dijeron.

Te preparan todo frente a tus ojos. Te preguntan qué leche quieres, porque hay de todos los tipos: entera, descremada, sin lactosa, vegetal, etc. Preparan la leche y después sacan bolsitas donde viene el chocolate en discos, como del porte de una moneda de 100. Eso lo meten a la leche caliente y lo baten.  A todo esto, el pan con chocolate es un plus gigante.

Pero un chocolate caliente queda en la muela, así que les cuento de Festa Gelatería, una heladería que estaba en la calle y había harta gente ahí, así que se cachaba que era rica. El más clásico de los sabores era el de vainilla, pero se llamaba “sexy, pecosa vainilla” y los sabores en general tenían nombres más choris. Había de menta chips, cookies & cream, que no me acuerdo cómo se llamaba. Nosotras nos pedimos limón & ginger y solo voy a decir que hasta me salió un pedacito de jengibre, muy naturals y rico, y también pedimos el “juntos en la cama” que era chocolate blanco con frambuesas. Le achuntamos perfecto con la elección, estaban demasiado buenos. Así que si van a pasear por ahí, esta es una parada que no se pueden perder.

Aprovechen que los días están cada vez más largos y luminosos, además de que las temperaturas están más amenas y hacen que den ganas de dejar de estar echados viendo películas/series y salir a vitrinear, cachurear y comer.

¿Han ido ustedes últimamente al Barrio Italia? ¿Algún dato que recomendar?

Autor

Periodista intentando subsistir como tal. Me encanta que me recomienden series porque las veo todas, soy experta en comprar lo que se imaginen por internet y de vez en cuando prefiero escaparme al cerro con mi partner perruna que hablar con la gente.

Deja Un Comentario