A quién no le ha pasado que se cambia de casa un día pero ese cambio, realmente, termina durando meses. Por una u otra razón, cosas de tiempo o derechamente paja, instalarse en un nuevo hogar no es algo de un par de días. En mi caso, por ejemplo, con el Diego nos cambiamos el año pasado a nuestro actual departamento y desde entonces que teníamos pendiente terminar de armar una de las piezas. “La pieza del medio”, le decíamos, y en ella habitaban cajas, bolsas, cachureos varios, mugre. En el fondo, era nuestra segunda bodega y ahí tirábamos cualquier cosa que no supiéramos dónde más meter.

Hace unas semanas dijimos ya basta. El plan siempre fue convertir la pieza del medio en una especie de sala de estar: con un futón para las visitas, un escritorio amplio donde cupiéramos los dos, una tele y un mueble para libros y películas. Ese era el sueño, pero obvio que el factor plata influía y siempre era como “ya, el próximo mes; ya, mejor el otro”. Así estuvimos un año, hasta que decidimos filo, invertir y dividirnos las tareas: yo me encargué de elegir un futón bonito (disponible en el Easy) y el Diego el escritorio, que al final salió súper a cuenta porque mi pololo es muy capo y en vez de gastar tanto en un escritorio de tienda de diseño cara hipster, encargó una tabla para puerta, dos caballetes y listo. Todo por menos de 40 lucas.

La tele ya la teníamos, así que una tarea menos, pero el mueble también tuvimos que buscarlo y se pasó que los muebles para tele son terrible de caros, oye. Tuvimos suerte y encontramos uno hermoso en el Homy a mitad de precio, sólo porque tenía unas mini pifias que en verdad se notan cero. Además era el más bonito de los que habíamos visto, así que puro win win con esa compra.

Es cuático, pero armar una pieza nueva desde cero es cualesquier cantidá de pega. Entre sacar los cachureos, limpiar, botar, ir a guardar cosas a la bodega, entrar los muebles nuevos, ordenar, etc, te puedes tardar un fin de semana entero. Pero es bacán, y lo recomiendo un montón porque al tiro se siente que la casa cambia y hasta es como si fuera más grande. Es algo similar a cuando cambias de disposición el living y hasta sientes como si te hubiese cambiado de casa. No sé, supongo que es porque siempre he creído que todo tipo de cambio es bueno; el lado Pilar Sordo que llevo dentro.

Desde que terminamos la pieza del medio, ahora bautizada como la pieza “Arya Estar”, pasamos metidos ahí. Si antes era la vergüenza de todo el departamento, la que pasábamos por alto cuando hacíamos el tour a nuestros amigos, ahora es lejos nuestro lugar favorito. Ya hicimos nuestra primera tarde de cine, inauguramos el escritorio y hasta hemos alojado un par de visitas. Todavía nos falta comprar decoración como cuadros, plantas o cortinas nuevas, pero al menos vamos bien encaminados y amamos la nueva salita con todo nuestro ser.

¿Han remodelado ustedes una pieza últimamente? ¿Qué es lo más les gusta de reorganizar sus casas?

Autor

Periodista y directora de The Pocket. Me gustan los perros, las películas y veo más series de las que debería. En otra vida fui una sailor scout. En Instagram @palaliu.

5 Comentarios

  1. Chuta, yo llevo tres años en mi departamento y TODAVIA no arreglo la pieza del medio. Siempre digo, el fin de semana, y algo pasa (salgo, hace mucho calor, me da paja) y no lo hago :(

    AMÉ la idea de convertir esa pieza en una sala de estar. Ohhh, ideas.

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