Compré la entrada para el Fiis exclusivamente porque quería ver a Travis en vivo, porque nunca lo había hecho y aunque no conozco todas, me gustan sus canciones. Pero no fue lo único que vi cuando estuve allá, así que aquí les cuento qué otras cosas llamaron mi atención.

Lo primero que hicimos cuando llegamos con la amiga que fui, fue buscar algo para tomar porque qué onda el calors. Así que nos pasamos por alto cosas bacanes que después me enteré que existían: un lugar donde hablaban de apps emergentes, el stand de Play FM donde regalaban plantas (onda albahaca, menta, todo para empezar tu propio huerto) y básicamente toda la parte de emprendimientos sociales que dan lugar para que el Fiis suceda. Perdón, pero la sed fue más fuerte.

Entre comprar el agua embotellada más cara de la vida, una red bull o un juguito natural, obvio que optamos por esta última opción. Así llegamos al stand de Huerto Pro, donde también vendían verduras y creo que implementos para huertos (me imagino que sí, dado el nombre), pero nosotras nos fuimos directo al extractor de jugo prensados en frío, que la gracia que tienen es que las frutas no pierden sus nutrientes y propiedades. Elegimos un jugo de piña, manzana, pepino, kale y menta. Ideal para refrescarnos del calor que hacía, y estaba exquisito. Onda, los tomamos en dos segundos y después volvimos por otro, que era de manzana, mandarina, jengibre, pepino y zanahoria, que estaba picantito por el jengibre y guanderful.

Esta botella nos costó $3.000, que no es una ganga, pero estaba cuático. En verdad. Y además, en esta onda Fiis, las botellas era recicladas, las típicas Vital de vidrio con un corchito y listo, muy Pinterest. De hecho, me llevé la botella porque la encontré linda, bien por mi labor de reciclaje, jajaja. Pueden encontrar a Huerto Pro en su fanpage, por si quieres seguirlos.

Después llegó el hambre y partimos a ver todos los food trucks que había, que en ese momento se sintieron como 50. Nos dimos dos vueltas antes de decidirnos y al final elegimos The Rolling Kitchen. Las dos nos pedimos lo mismo: una hamburguesa de porotos negros (que adentro tenía arroz y estaba bien mojado por dentro, nada de esas hamburguesas secas que cuesta tragarse) con guacamole, ají amarillo y lechuga, además de unas papas fritas rústicas. La wea rica!! Esa mezcla de guacamole y ají amarillo, ufff! Y eso que yo soy carnívora por excelencia y había parrillada, hamburguesas de carne real, merluza, fajitas, todo lo que puedes imaginar, pero no me arrepiento de haber elegido esta. Tanto así que anotamos el nombre y lo busqué en Facebook apenas tuve señal para saber dónde está e ir a comer.

Además, para tomar nos pedimos un agua de flor de hibisco con maracuyá y estaba delicioso. La flor de hibisco tiene propiedades bacanes, entre ellas, ayuda a no retener líquidos. También se conoce como la flor de Jamaica, por si andan en su búsqueda. Cuando fui a México me compré una bolsa como a $300 pesos y me arrepiento de no haberme comprado 5 más, porque aparte es muy rico, el agua queda rojita y tiene un saber medio a berries, encontré yo.

Toda esta maravilla, hamburguesa + papas + bebida nos costó $6.000. Bien ahí. No me habría quejado si me hubieran dado más papas rústicas, porque estaban wenas pero venían 10 con suerte, y eso no calma mi necesidad de fritura. Aquí está el link también.

Mientras comíamos estaba tocando Carla Morrison, la artista del pop mexicano de cuya existencia no tenía idea hasta que la vi en la Wikén la semana antes del Fiis y ahí me di cuenta de que había escuchado una de sus canciones (probablemente en la Play) muchas veces. En vivo encontré muy buena, romántica pero no cortavenas. Su voz está como hecha para acompañar tardes tranquilas de primavera.

Después fuimos a ver a We Are The Grand, que los había escuchado en vivo antes en el Movistar Arena, cuando telonearon a Aerosmith (cuatico igual) y aunque creo que la acústica era mejor en el Movistar Arena -porque en el Fiis pasaba que se escuchaba la música del otro escenario y sentí que les quitaba espacio en cierto sentido- me gustaron de nuevo, y me gustó ver que harta gente haya ido a escucharlos. De hecho, después de ellos tocaba Chancho en Piedra y harta gente se fue, jaja. Sé que tienen un álbum en inglés, pero me gusta mucho esta canción del último álbum, “Volver”.

De ahí fuimos a ver a Joe Vasconcellos y no puedo decir que lo descubrí porque era uno de los clásicos discos que escuchábamos en el auto con mi familia cuando éramos chicos con mis hermanos y nos íbamos de viaje. Aun así, nunca lo había visto en vivo y la cagó que a la gente le gusta. Vi a minas bailando y a un par sacándose los zapatos para moverse al ritmo de “Las seis”. Ni que fuera año nuevo, oye.

Entre que hacíamos tiempo para ver a Travis, fuimos a darnos una vuelta por los stands que ignoramos al principio. También nos tomamos un helado de snickers cuático pero no me puedo acordar de cómo se llama la heladería :( Ai alguien sabe cuénteme por fa, que me quiero tomar otro igualito! Llegamos al stand de Primal, donde venden superalimentos, que van desde el té matcha, spirulina, açaí, azúcar de coco y varios más. La gracia que tienen, según me explicaron, es que los traen directamente desde su fuente de origen en el mundo, así que es muy orgánico y natural. No sé por qué no me compré el azúcar de coco, pero ya sé que tienen un local en Apoquindo.

Y coronamos la noche con Travis. No sabía qué esperar, pensé que iban a tocar puras canciones que quizás no conocía, pero no! Partieron con Sing, todo un himno para muchos. Después fueron tocando más canciones y me di cuenta de que todas son himnos. Me atrevo a decir que la voz de Fran Healy se aprecia más en vivo, porque tiene el tremendo vozarrón y su cara cuando canta es pura emoción. Además, hizo el medio show, pero no con pirotecnias y efectos especiales, sino que interactuaba con la gente de una manera bacán. Se bajó del escenario y todo el mundo vuelto loco, y él solo decía “calm down or someone’s gonna die, and it’s gonna be me” y no encontró nada mejor que pedirle a un weon (Álvaro, nunca me voy a olvidar) que lo tomara sobre sus hombros. Y cantó toda una canción encima de los hombros de Álvaro, como si nada. No conforme con eso, cuando tocaron Magnificent Time, de su último álbum, “Everything at Once”, hizo que todo el público siguiera una coreografía, diciendo que la idea era que actuáramos como si tuviéramos 3 años.

Amados todos, nada que decir. Solo me faltó que tocaran Love will come through, que es mi favorita, pero como no lo hicieron, se las dejo aquí:

En general el Fiis es muy tranqui, la gente no pelea, andan todos relajados y con mi amiga coincidimos en que fue un día redondo: comimos y tomamos rico, descubrimos cosas choras y escuchamos música en vivo.

Esos fueron mis highlights del Fiis, con descubrimientos y redescubrimientos. Y ustedes, ¿fueron al Fiis? ¿Qué les gustó?

Autor

Periodista intentando subsistir como tal. Me encanta que me recomienden series porque las veo todas, soy experta en comprar lo que se imaginen por internet y de vez en cuando prefiero escaparme al cerro con mi partner perruna que hablar con la gente.

1 Comentario

  1. Yo también iba solo por TRAVIS! jeje me encantó la banda y en general el festival estuvo bueno.

Deja Un Comentario