Ando tan desenchufada del mundo real y de las novedades veraniegas que obvio que todavía no sabía de la existencia de este paraíso. Anoche con el Diego salimos a comer y tuvimos la mala suerte que el lugar al que teníamos pensado ir cerraba a las 10, así que no nos quedó otra que empezar a caminar por Manuel Montt en busca de otra opción.

De repente fue como “uuuh, ¿y ese olorcito?” Nuestro olfato terminó llevándonos a Cuatro Bocas, un lugar del que mi pololo, siempre tan informado, ya había escuchado que rato y le habían dicho que era cuático. Le creí, ofcors, así que entramos.

Cuatro Bocas, si es que le sirve como referencia, queda donde antes quedaba el Varanasi antes de irse a los barrios pitucos, por Manuel Montt un poco antes de llegar a Alférez Real. Es un local grande que además tiene una terraza generosa por si prefieren estar más al aire libre.

Bueno, pero les cuento en qué consiste la cosa. El concepto es básicamente albóndigas, pero no se confundan, no es sólo la única y clásica albóndiga de carne molida, aquí hay albóndigas de TODO. De pollo, de carne, de salmón, de jaiba e incluso hay opciones vegetarianas, de quinoa y de garbanzos.

La dinámica es la siguiente: puedes armar tu propio plato, eligiendo tu “boca”, una salsa casera y un acompañamiento (que también puede ser en opción sándwich), o bien puedes elegir una de las sugerencias de la casa, que ya vienen armadas. La gran gracia es que siempre vienen cuatro albóndigas, de ahí el nombre “Cuatro Bocas”.

Yo me pedí una sugerencia que traía bocas de pollo, salsa de maní, vermicelli de arroz con encurtidos de verdura (una especie de noodles), menta y cilantro. JEVI LO RICO. El Diego se pidió una opción muy gringa que traía bocas clásicas (de carne) con salsa BBQ, papas fritas rústicas, queso cheddar, ciboulette y chips de tocino. Además pedimos unas papas rústicas extra, que les digo al tiro que estuvieron absolutamente de más, porque los platos son ENORMES y quedai súper lleno con eso. Lo decimos yo y el Diego, que somos the comilonest.

Hay que mencionar que esta idea es traída de USA. Según leí, está inspirada en The Meatball Shop de Nueva York, y se nota en realidad, porque todo, incluso la decoración del lugar, tiene toda la onda newyorkina/brooklyn/tumblr.

La atención es un siete, de verdad que te atienden como rey, te explican cómo funciona todo y son muy muy amables. Tuvimos que esperar un poco más de diez minutos por nuestros platos, pero es un tiempo razonable, aparte antes nos trajeron nuestros bebestibles y todo bien. Ah, a todo esto, la carta de tragos está bien buena también (dicen que la sangría es la cumbia).

Los precios van desde los 7 mil y hasta los 10 mil aprox. Se come rico y se come harto, que es lo importante, así que lo considero un buen precio. Además el lugar y la atención lo valen, volvería chorromil veces.

Les dejo algunas fotos más decentes que encontré en su página de Facebook para que mueran de baba:

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Ubicación: Manuel Montt #983, Providencia.

Autor

Periodista y directora de The Pocket. Me gustan los perros, las películas y veo más series de las que debería. En otra vida fui una sailor scout. En Instagram @palaliu.

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