En diciembre me fui 12 días a Colombia. A la tierra de García Márquez, Shakira, James Rodríguez, Juanes, Maluma, Carlos Vives y tanto famosillo más. Fue lejos el viaje que más he disfrutado en mi vida, porque he ido aprendiendo a viajar a punta de condorearme, así que aquí les voy a contar un poco de mi experiencia y las distintas cosas para ver, hacer y cómo hacerlas.

En primer lugar les adelanto que hace un calor de esos que uno no se imagina ni dimensiona hasta que está allá. Onda, esta ola de calor en Santiago pero súmenle humedad y que la oscilación térmica casi no existe. La mayoría de los colombianos son muy simpáticos, te ayudan en todo lo que necesites y de pasadita te tiran un piropo buena onda. Aún así, les van a tratar de cobrar más por ser turistas, así que regateen no más, sin vergüenza. También tengan ojo con los viajes en bus. Siempre, pero siempre se van a demorar más de lo que les dijeron. Los viajes de 40 minutos en verdad son un poco más de una hora, los de cuatro horas son 5 y media y así. Y la otra medida de precaución, sobre todo en las playas, es que a los vendedores ambulantes déjenles claro que no es no. Nos tocó ver un grupo de gringos a los que les cobraron como 4 veces el valor de lo que consumieron y cuando no quisieron pagar el precio inflado, no los querían dejar irse y fue el medio show. Pero aparte de esas situaciones específicas, son buena gente.

Con mis amigas llegamos a Cartagena de Indias directamente, y la gente que conocimos allá nos dijo que de todas maneras deberíamos haber ido a Bogotá también, así que consideren llegar para allá y después irse en bus a Cartagena o en avión si andan con plata.

En Cartagena de Indias:

Hay muchos hostales entretenidos para ir, generalmente los más juveniles están en el barrio Getsemaní, que está muy cerquita de la ciudad amurallada. El hostal “del carrete” es el Medialuna, donde va todo el lolerío extranjero y cada miércoles hacen un carrete muy güeno tipo discotec. Obviamente nosotras no nos quedamos allá jajajaja pero todo el mundo me lo recomendó como EL lugar para ir a pasarlo bien y fuimos a carretear ahí. Una alternativa muy tranqui fue el hostal donde nos quedamos nosotras, que se llama One Day Hostel. Es nuevo, es muy limpio y hacen un desayunior delicioso.

En Cartagena hay muchas cosas entretenidas que hacer aparte de ir a la playa. Están los museos de la Inquisición y del Oro si quieren hacer algo más culturals y al interior de la ciudad amurallada hay muchas tiendas bacanes, por ejemplo y lo más importante: está la tienda de bikinis y trajes de baño Maaji Agua Bendita, pero la descubrimos el último día y eran más carozzi que Maaji.

Recorrer la ciudad amurallada desde la muralla de noche es precioso y hay algunos barcitos donde se pueden tomar un copete rico y conversar. También desde Cartagena se puede ir a Barú, que es una playa a “40 minutos” (1 hora) y que es paradisíaca.

Hay varias opciones para llegar, nosotras nos fuimos en un bus chiquitito que sale desde el hostal Mamallena y que tiene dos horarios: a las 9 y a las 11. Valía 50.000 pesos Se puede ir por el día (el bus de vuelta sale a las 3, y las mejores horas de sol se pasan en la playa) o quedarse a dormir allá. Uno llega, se baja en un estacionamiento, baja unas escaleras y camina hacia la derecha. Nos dijeron que mientras más a la derecha, los hostales y opciones de alojamiento son mejores. Hay muchos hostales y todos están ahí mismo en la playa, hay luz pocas horas al día y casi nada de wifi, así que es la oportunidad perfecta para echarse en la playita, tomarse un agua de coco y leer un buen libro o conversar. Aquí hay que tener ojo con los vendedores, sobre todo las masajistas que uno les dice que no y te empiezan a tocar igual insistiéndote, y después te cobran mucho más de lo que te dijeron al principio. No es no y chao no más.

En la noche la cosa se pone más “romántica”: hay un tour donde te llevan a ver el plankton que se ilumina en el agua y solo se ve eso en el mar, y también lo más “mágico” que tiene este lugar según yo, es que de noche se ven muchísimas estrellas fugaces. Así que les recomiendo tomarse unas cervecitas Águila, tender un pareo a la arena y esperar estrellas fugaces para pedir deseos (me salió todo lo cursi). A nosotras nos gustó tanto que nos quedamos una noche y al final del viaje cuando volvimos a Cartagena, fuimos de nuevo por el día.

En Taganga:

Este es un pueblito de pescadores al lado de Santa Marta, que es la ciudad capital del departamento de Magdalena (que es como una región).
El pueblo es chiquitito, bien hippie y todos andan en moto. Hay muchos restoranes ricos y son muy baratos, es una muy buena oportunidad para comer exquisito y por poca plata. A nosotras nos los recomendaron mucho porque es al lado de la ciudad pero sin tanta gente y ruido, el carrete es bueno y hay harto que hacer.

Carretear en Taganga es lo mejor. Tienen que ir al mirador de Taganga (el que está en el hotel, no en el pueblo). El lugar es precioso, tiene una vista bacán y la música cuando yo fui estuvo buenísima, incluso logré convencer al dj de que bajara una canción y la pusiera.

Desde Taganga se pueden tomar varios tours a playas que son del Parque Tayrona, pero llegando por mar. De todas las opciones nosotras tomamos un tour por tres playas: Gayraca (“la playa del amor”), Cinto y Playa Cristal, que es reconocida porque es buenísima para hacer snorkel.

Compramos el tour porque nos dijeron que era un bote cómodo, onda con reposeras, techo para que no nos quememos tanto, una maravilla. Llegamos y era un bote normal con un motor. Qué reposeras, qué techo, nada po weon. Pero ya estábamos ahí y le dimos no más, al agua pato todo el día. Puro realismo mágico.

CSM. casi nos morimos. Estábamos muertas de miedo. Voy a dejar a su imaginación los gritos que nos mandábamos cuando saltábamos rompiendo las olas. Solo diré que eran tan fuerte que nos despegábamos de nuestros asientos y nos pegábamos todo el rato, a tal punto que nos pasaron salvavidas para usar como cojín. “Pónganselo para el culo” fueron las palabras de uno de nuestros guías, Martin (como de 22 años), mientras Aureliano (sí, ese era su nombre y tenía 19 años) iba sin piedad de nosotras a toda velocidad.

Las playas eran muy bonitas y en las primeras dos casi no había gente, porque solo se puede llegar por mar desde Taganga. En Cinto vivían algunas personas y se nos apareció un animal que todavía no sabemos qué era. Era como un chanchito, con pelo de puerco espín y actitud de perro. Le dimos comida, nos sacamos fotos y ahora ustedes pueden ayudarme a identificarlo. Le pusimos Piput y según nosotras no es un tapir. Ah y le encantan los dulces de café. De nuevo, puro realismo mágico.

Otro día fuimos a Aracataca porque estaba “a dos horas” y era la oportunidad de la vida para ir a ver la casa de Gabriel García Márquez, que dicen que era la inspiración de la casa de los Buendía y de Macondo entero. No es necesario tomar un tour, nosotras nos fuimos en micro hasta Santa Marta y tomamos un bus que se demoró tres horas y media y fue una paja, porque alcanzamos a estar como 15 minutos en la casa, pero fue demasiado emocionante. En el patio hay un árbol gigante con mariposas amarillas y dicen que es la inspiración del mismo árbol donde Úrsula tenía que amarrar a José Arcadio cuando se volvía loco porque Melquíades venía a Macondo y el mismo donde se murió apoyado el coronel Aureliano Buendía. Después me cayeron un par de lágrimas, lo confieso.

No alcanzamos a ver más de Aracataca porque ya era casi de noche y nos dijeron que el último bus que se iba realmente directo hasta Santa Marta pasaba en 15 minutos. Si alguna quiere hacer esto mismo, pregunten al tiro por los buses Berlinas o algo así, los que son blancos con verde. Nos demoramos menos de dos horas en volver y costaba como luca más que el lento, que supuestamente también era directo.

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En Tayrona:

Desde Taganga se pueden tomar buses o taxis al parque, que salen como a las 9 de la mañana y se demoran un poco menos de una hora en llegar.
Hay muchos mitos en cuanto al Tayrona y la gente tiende a exagerar, así que les voy a aclarar un par de cosas.

La entrada son 48.000 pesos colombianos (como 12 lucas chilenas) y 12.000 colombianos si son estudiantes. Para certificar que son estudiantes tienen que llevar su credencial de la universidad o colegio físicamente y por si acaso un certificado de alumno regular impreso, porque wevean con el tema de que salga la fecha de caducidad.

La comida y el agua es más cara adentro del parque, pero no significativamente. No se hagan bolsa llevando mil litros de agua pensando que no va a haber adentro o que van a costar muy caro. A menos que vayan por una semana, el gasto en relación a otras partes de Colombia no es tanto mayor. Aparte hay restoranes que son ricos y nada de caros adentro.

El trekking desde la entrada dura un poco más de dos horas hasta donde nos quedamos nosotros (Bukarú) y tres hasta Cabo San Juan, pero no es como ir a subir un cerro en Chile. Hay escaleras y pasarelas de madera en muchas partes, aunque hay que tener ojo con los días de lluvia porque te queda literalmente la embarrada y uno se hunde en el barro. Pero en general uno no queda raja agotado si es que no lleva mucho peso en la mochila.

Eso es clave: llevar una mochila chica sin tanta tontera, no la mochila con la que van a viajar todo el tiempo. Esa déjenla en su hostal en Santa Marta o Taganga o en donde sea que vayan a volver después, así no sobrecargan la espalda.

Se puede dormir en hamacas (que vienen con mosquitero para no ser atacada por los mosquitos), carpas (que son calurosas) o cabañas (que no son lujosas tampoco). Hay muchos campings dentro del parque. El más bacán para los jóvenes es el de Cabo San Juan, pero las instalaciones son reguleque, hay pocos baños para muchas personas. Nosotras nos quedamos en Bukarú y conocimos a un grupo de colombianos y colombianas demasiado simpáticos, que nos vieron con cara de aburridas y se sentaron con nosotras a tomar ron y aguardiente y después nos enseñaron a bailar salsa. Creo que eso refleja de la mejor manera cómo son los colombianos.

Hay muchos bichos, sí, es selva. Se me cruzaron polillas y arañas del porte de mi mano y una que otra rana. Yo no tengo mucha tolerancia a ellos, así que quedarme más de una noche habría sido un sufrimiento, pero me gustó ir y pasar de la selva a la playa en dos metros. Y saber qué era esto con lo que Shakira se daba tanto color en La Bicicleta.

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En general, todos los lugares a los que fuimos en Colombia son bonitos y tienen su encanto propio. La gente y las situaciones que pasan de repente son medias irreales, así que me acordé todo el tiempo del realismo mágico. La clave para disfrutarlo creo que es tener algunas cosas planeadas y dejarse espacio pa salirse del esquema y poder hacer planes de último minuto.

¡Ojalá les sirva si es que van a ir a Colombia estas vacaciones!

Autor

Periodista intentando subsistir como tal. Me encanta que me recomienden series porque las veo todas, soy experta en comprar lo que se imaginen por internet y de vez en cuando prefiero escaparme al cerro con mi partner perruna que hablar con la gente.

1 Comentario

  1. Secaaaa, estaba esperando esta entrada con muchas ganas!! Viajo el 9 de febrero con mi hermana a Medellin para de ahí ir al norte, por lo mismo estamos vueltas locas buscando referencias recientes, de verdad gracias infinitas por subirla! <3 No había considerado Taganga como destino porque las maravillas las había escuchado de Santa Marta (mucho mas tranquilo que Cartagena de Indias), pero fijo nos damos mas que una vuelta por esos lados con los súper datos, te pasaste!

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