Yo no sé cómo es Nabila Rifo. No sé cómo era su relación con Mauricio Ortega, no sé si le gustaba el copete ni si se vestía provocativamente. No sé nada en verdad, ninguno de nosotros lo sabe. El punto es que no debería importarnos.

Desde que empezaron los juicios orales, el caso de la mujer a quien hace menos de un año le sacaron los ojos, ha tomado una fuerza que, a mi parecer, ha sido usada tanto para el bien como para el mal. Hay mucho de morbo en todo esto, no podemos negarlo. Matinales festinan y ganan rating casi todos los días refiriéndose a las diferentes aristas del caso. En cierto punto agota, sobre todo por las versiones que se han ido conociendo, pero por otro lado es importante el debate que se ha ido generando y que, al fin y al cabo, nos permite dejar en evidencia un horror que no deberíamos olvidar hasta que se haga justicia.

La paja es que en el inter tanto hemos tenido que pasar tantas rabias. Tanta mierda. Desde lo inconcebible del hecho que a Nabila la tutearan en medio de un juicio y le preguntaran por su vida sexual intentando desmerecer sus derechos, hasta conocer el colmo y maldad misma hecha mujer, con la versión de la amiga de Ortega asegurando sin vergüenza alguna que fue ella quien “se lo buscó”.

¿Cómo no vamos a sentir rabia? ¿Cómo chucha? Saber que esa mujer representa la visión que muchos tienen sobre la violencia de género, es lo que más nos hace a ratos perder las esperanzas. Eso y que sea la boca de una compañera de género la que muestre que la solidaridad femenina y esa palabra tan perfecta llamada sororidad, está en algunos casos tan lejos. Pena y más pena.

Pero como quedarse en la pena no vale, decimos voh dale. A Nabila y a todos los que, como nosotros, sentimos que todo se está yendo a la chucha. Porque no, esto no se va a ir a la chucha ni aunque todo el machismo del mundo, de hombres y de mujeres, se una en nuestra contra. Nabila no está na sola, eso no más quiero que recuerden los que se han olvidado.

Autor

Periodista y directora de The Pocket. Me gustan los perros, las películas y veo más series de las que debería. En otra vida fui una sailor scout.

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