Casi siempre cuando leo noticias sobre violencia de género, me encuentro con comentarios de mentes aún muy retrógradas diciendo que la víctima “se lo merece”. Esto al parecer es peor si la afectada es una mujer de la farándula. Da la impresión que muchos creyeran que por estar más expuesta, por haberse puesto silicona o bailar con poca ropa, los hombres tienen más razones para pegarle.

Anoche Vale Roth realizó un video en vivo a través de Instagram, denunciando haber sido agredida por su pololo (Martín Buschmann), el mismo que ya la había agredido anteriormente. Me enteré al verla entre los Trending Topics y en todos los portales de noticias, donde mostraban el video en cuestión. Lo vi y me dio rabia, impotencia y ganas de abrazarla, pero más rabia me dio que la mayoría de los enjuiciamientos fueran hacia ella: a por qué grabó un video, a por qué lo hizo público, al medio que utilizó para denunciar. A todas esas preguntas poco relevantes y no al hecho de que hay un agresor suelto, que puede repetir su actuar en cualquier momento.

“Ah, pero le pasa por haber vuelto con él, ella se lo buscó”. ¿En serio? Existe esa costumbre tan asquerosa de buscar la manera para que la culpa, pese a todo, sea de nosotras. Nadie se lo merece. Ni Vale Roth ni ninguna mujer, ni siquiera la que vuelve con el pololo, teniendo la secreta esperanza de que sus promesas de cambio serán reales esta vez.

Me enojan también en extremo los comentarios poniendo en duda su discurso. ¿La razón? Que “está loca”. Bajo la misma lógica antes mencionada, hay que buscar un pretexto para justificar que está mintiendo porque “no podemos creerle a una mina que muestra las pechugas”. Eso es estar loca. Se repite lo mismo que con Nabila: los prejuicios por sobre un testimonio que podría terminar fácilmente en un femicidio.

Aquí estamos por creerle a Vale Roth. ¿Por qué no hacerlo? Somos mujeres y de nosotras depende apañarnos las unas a las otras, abrazarnos, potenciarnos. Porque sorry, pero si nosotras no le creemos, nadie más lo va a hacer.

Autor

Periodista y directora de The Pocket. Me gustan los perros, las películas y veo más series de las que debería. En otra vida fui una sailor scout. En Instagram @palaliu.

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