Según la RAE, la palabra madre significa mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie. Hay una lista de otros significados que aluden a descripciones un poco frías de lo que es ser mamá, cuando en realidad es tanto pero tanto más.

No soy mamá ni he experimentado esa “magia” de ver a tu hijo por primera vez, esa de la que muchas mujeres hablan. Por mucho tiempo traté de convencerme de que no quería ser mamá, sentía que no era lo mío, pero últimamente me he dado cuenta que es algo a lo que me niego tan drásticamente como antes, y que si soy mamá, quiero ser como la mía: una mamá bacán.

Esta carta abierta, como la quise denominar, la escribo desde mi experiencia como hija y el tipo de relación que tengo con mi mamá. Existen muchos tipos de relación madre-hij@, unas más cercanas que otras; en muchos casos también son el papá, abuelos u algún otro familiar los que cumple este rol, uno de los más respetables y sacrificados que existe.

Mamá: admirable, linda, delicada, enojona, fuerte, aperrada, sexy, apañadora, amiga, difícil de llevar, irónica. Podría llenar mil hojas con todas las cualidades y defectos que hacen mi mamá una mujer única, pero lo que más rescato es la palabra ADMIRABLE. De manera tajante puedo decir que te admiro y que probablemente eres a la única persona que admiraré de esta forma en la vida. No he conocido en mis 21 años de existencia a alguien como tú, que es capaz de lograr hasta lo imposible. Dicen que las mamás pueden hacer magia por ver felices a sus hijos y contigo esa sentencia cobra mucho sentido.

Como hija, he cometido mil errores y probablemente lo seguiré haciendo, porque soy joven y tengo un mundo entero para equivocarme y así me lo has enseñado, equivocarse está bien y te cito: “Porque no eres perfecta, porque eres un ser humano y todos nos equivocamos”. Pero no recuerdo ni un solo momento en que no hayas estado ahí para mí, en que no haya podido llamarte para que solo me escucharas, aunque estuviera a miles de kilómetros, siempre te he sentido a mi lado. Y gracias por eso, por nunca dejarme sola porque creo que aunque tenga 50 años te voy a seguir necesitando como lo hago ahora.

Madre, muchas veces me han dicho que tu mamá no puede ser tu amiga, que solo debe ser tu mamá. Pero na que ver, eres mi amiga, mi compañera, mi confidente. Tengo la suerte de poder contarte mis cosas, de llorar contigo cuando he tenido penas de amor, de que vayamos juntas a conciertos, de tomarnos una cerveza viendo series, de salir a andar en bicicleta por horas. Y tú tienes la capacidad de darme los mejores consejos del mundo, sin pelos en la lengua, eres la única persona que me dice las cosas así tal cual, aunque me duela, aunque me hagas llorar. Sé que siempre ha sido por mi bien y gracias.

No ha sido fácil, sé que muchas veces has querido tirar todo por la borda y está bien, a todos nos ha pasado. Tengo claro que tampoco ha sido fácil llevarme ni formarme, pero lo lograste. Me diste la libertad que necesitaba a la edad correcta, me mandaste al otro rincón del continente sola y me hiciste aprender sola que soy capaz de todo si me lo propongo. También en ese momento me entregaste el gusto por viajar y ser una patiperra, como tú me dices.

Me enseñaste el respeto por mi cuerpo, lo bacán que es ser mujer, lo necesario que es que deba salir a pelear por mis derechos, y me recalcas día a día lo importante que es el amor propio, creer en mi misma. Tú me has acompañado en esa pelea constante de aceptarme. Me gustaría tener tu infinita seguridad, me encantaría haber heredado esa capacidad de lucir como que nada me afectara, esa fortaleza que tanto te caracteriza y que cuando caminas por la calle te hace ver como Carrie Bradshaw. Fabulosa, siempre fabulosa.

Cuando sea mamá quiero contarle a mis hijos que eras mi cómplice y que tuve la suerte de hacer las cosas que más me gustan contigo. Contarles que me mirabas a los ojos y automáticamente sabias lo que me pasaba. Les quiero contar de todas las veces que me retaste y no te quise hablar más, pero que contigo el orgullo nunca funcionó. En un futuro, quiero ser tan admirable mujer como tú, ser tan libre como tú, tan audaz, y capaz de decir que puedo lograrlo todo, como tú.

Por ahora solo puedo decir que perdón por no haber confiado en las veces que me dijiste que me alejara de ciertas situaciones, siempre tuviste razón. Perdón por salir con el pelo mojado a veces, y perdón por nunca tener el teléfono cargado y no contestar.

Ojalá fueras eterna, te amo de verdad.

Queridos y queridas, siéntanse en completa libertad de compartir este artículo, está escrito con todo el amor y sinceridad del mundo. Y siéntanse también con la libertad de amar a sus mamás y expresarles ese amor. Ellas son únicas y nos aman, aunque a veces nos olvidemos.

Autor

Publicista en proceso, con complejo de periodista y a veces fotógrafa. Me han dicho que soy una cabra loca y lo acepto.

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