Hace un tiempo escribí un post compartiendo mi experiencia lidiando con la inseguridad y los comentarios de las personas sobre mi aspecto físico. Y sí, mi actitud positiva y de no dejarme afectar por eso ha funcionado bastante bien.

Sin embargo, quería compartirles un lado muy personal de lo que fue mi experiencia en Corea, y que tiene que ver con lo que significó visitar un país donde la apariencia lo es todo. Cuando llegué al aeropuerto y luego a Busan, estaba fascinada viendo a las mujeres, sus maquillajes, ropa, estilo y eso fue muy interesante durante todo el viaje, e incluso saqué varias ideas para mi propia manera de vestir.

Todo bien hasta ahí, pero a medida que pasaban los días me pasó algo muy extraño y que no me había pasado nunca antes. Va a sonar superficial quizás, pero comencé a sentirme fea, como si algo en mí no estuviera bien. Mi viaje fue académico y por lo mismo tomaba el transporte público todos los días a la universidad, y entonces de forma inconsciente comencé a compararme con las coreanas. También sucedió que como soy muy sensible a los cambios de clima, temperatura y dieta, según yo mi piel y mi pelo estaban feísimos.

Regresé y mágicamente al par de días, todo estaba normal en mí y me sentía “linda” otra vez. ¿Qué me había pasado? ¿Investigar tanto sobre Hallyu, ver tantos dramas y videos de K-Pop me había provocado una visión distorsionada de las cosas?

En ningún otro viaje me había pasado y eso que he estado en lugares que caen en la categoría de “capitales de la moda y el estilo”, como Nueva York o Londres. Había leído bastante sobre ese complejo y pensé que estaba mega preparada para soportarlo, pero no sé, fue súper raro. (No digo que lo pasé mal ni nada, fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida).

A muchos les puede parecer absurdo porque estamos hablando de tipos de personas completamente diferentes, aunque me opere entera jamás me veré como idol coreana, y mis amigos me decían que era una estupidez compararme con ellas. Lo que sucede es que el mundo asiático, en especial Corea, siempre ha sido mi gran referente en moda y estar allá me hizo sentir en cierto modo presionada, ya que además los coreanos miran mucho a los extranjeros, en especial los más mayores, entonces había una constante y terrible sensación de sentirse observada.

Por otro lado, en Corea existe una verdadera obsesión y culto por la belleza y no cualquiera, sino un estándar específico de belleza en el cual debes encajar como sea para ser aceptado y eso incluye una piel muy pálida y perfecta, ser delgado, con ojos grandes, rostro pequeño, verse muy joven y todo lo que ven en la industria del entretenimiento, lo que lleva a las personas a verse muy similares entre sí. Además, estás bombardeada todo el tiempo con anuncios en la calle y en los medios de comunicación, mientras que toda su vida y apariencia están sometidos al escrutinio público gracias a las redes sociales… Y créanme que los coreanos viven pegados a sus celulares.

Quizás nunca comprenderé del todo qué me ocurrió, y aunque suene como un problema muy del primer mundo, me hizo reflexionar bastante sobre la autoestima, la aceptación y la lucha interna que muchos viven frente a los distintos patrones de belleza instaurados.

¿Les ha pasado algo similar?

Autor

Soy Analista Político Internacional, tengo 28 años y cuando no estoy escribiendo, horneo galletas. Fan de Corea y su cultura, tomo mucho té, me gustan los edificios bonitos.

7 Comentarios

  1. A mí me paso que cuando fui a Estados Unidos, allá como que tienen en la mente un cliché de latina: piel bronceada, curvilinea, coqueta. Y como que me sentí rara con mi apariencia tan alejada de eso. No fue algo traumático, sólo algo intereasnte que nunca había pensando ni sentido.

  2. A mi me pasó lo contrario. En mis vacaciones viajé a Europa y fue la época en que me sentí mejor con respecto a mi aspecto. Sentí confianza y me creí el cuento, me las di de francesa de antaño jajaja hasta mi pololo me dijo que me miraban mucho los hombres jajaja. En cambio en Chile me siento fea , poca cosa. Creo que este sentimiento se debe a que somos un país que juzga como nos vestimos y nos vemos. Saludos.

  3. Me pasó en USA. Yo tengo un estilo súper común, pero igual es un lío vestirme y maquillarme en las mañanas para verme al menos decente. Cuando fui a ver a mi pololo que estudia allá, una parte importante de los estudiantes de su universidad son asiáticos. Habían chicas con un estilo tan cool, pareciera que ni se esforzaran por verse estupendas, preciosas, cero torpeza con los zapatos con taco (y la ciudad es prácticamente cerro tras cerro), la piel perfecta, ropa hermosa. Yo con zapatillas y la cara deslavada me sentía tan nada jajaja. Obvio, después veía a algunas gringas más desastre que yo y se me fue pasando la mala sensación jaja. Creo que hay que dejar de lado esas aprehensiones, porque al final son esas cosas las que nos hacen sentir menos. Uno tiene que aceptarse, pero al parecer hay que pasar por estas situaciones para llegar al nivel “me importa pi… Yo me siento bien conmigo misma y punto”. Saludos! :)

  4. En Japón me pasó algo distinto: las mujeres eran todas tan lindas, tan bien arregladas y bien vestidas, que las admiraba. Nunca me sentí menos, pero estaba todo el día mirándolas jajaja y mi marido también jajaj

  5. Llegaste a Chile y te diste cuenta que todas somos feas y te sentiste mejor jajajajaj

  6. Me pasó todo lo contrario jajaja, he estado en Corea 2 veces y en ambas ocasiones me subieron tanto el ego que llegué a Chile y todo se derrumbó jajaja

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