La agenda noticiosa de ayer estuvo marcada por un nuevo caso de violencia hacia una de nosotras. Esta vez fue Valentina Henríquez, ex pareja de Camilo Castaldi, más conocido como Tea Time, vocalista de Los Tetas.

Todo comenzó con su testimonio en su cuenta de Facebook, un relato y fotografías difíciles de procesar sin sentir rabia e impotencia. A las pocas horas la publicación ya estaba en todos los medios, redes sociales y hasta en programas de farándula. Que su agresor fuera famoso, sin duda hizo que esto escalara muchísimo más que cualquier otro caso de violencia de género.

¿Por qué todos querían saber quién era esta niña? ¿Acaso su experiencia por si sola no es importante o válida si el agresor no se tratara de un personaje público, y a quien además se le vincula con robo y drogas? Puede ser, pero hay que tener en cuenta que Valentina es una más de las miles de mujeres que a diario sufren la violencia en su máxima expresión, esa que te quiebra el espíritu y tu voluntad.

Entonces salieron los fanáticos de Los Tetas, la misma banda que publicó un comunicado poniendo en duda la versión de la agredida y que más tarde tuvo que aclarar sus dichos con un segundo comunicado, especificando que Castaldi había sido “marginado indefinidamente” de la agrupación. Vinieron también los comentarios del tipo “algo habrá hecho” o “pero hay que conocer las dos partes”, haciendo oídos sordos a la denuncia de Valentina, a las fotos, a las pruebas que ya son de dominio público, esas que finalmente derivaron solamente en una orden de alejamiento.

En Chile debes probar una y otra vez que fuiste víctima, debes demostrar que eres lo “suficientemente” víctima para que te crean, y luego de eso no sabes qué va a pasar. Tu vida depende de un juez mientras la opinión pública sale en posición de jurado a cuestionarte, juzgarte y minimizar todo.

Y es terrible por varias razones, pero la que a nosotras nos parece más fuerte, es aquella en la que han reparado ya muchos: lo de la doble victimización. Es muy común que mujeres agredidas o violadas deban pasar no sólo por la humillación y dolor de ser golpeadas, sino también por el juicio posterior. Que pongan en duda tu sufrimiento, creemos, puede ser incluso peor que el sufrimiento mismo o lo difícil de atreverte y decidir contar lo que te pasó.

Conversando con amigos, llegamos a la conclusión que la gran diferencia entre hombres y mujeres es que mientras nosotras perdemos tiempo y fuerza compitiendo y atacándonos mutuamente, los hombres siempre, pero siempre, forman un núcleo, una coraza impenetrable de justificación y de apoyo… Porque todos han tenido una pareja “loca”, esa que exagera e inventa, como también dijo Castaldi en una publicación que luego borró.

Hasta ahora, no sabemos qué pasará con Camilo Castaldi, pero tenemos la responsabilidad de denunciarlo por todos los medios posibles, no dejar que sus acciones queden en la total impunidad, que su fama lo proteja y este caso pase al olvido como otros, en una sociedad donde la violencia de género parece tan natural, esa misma violencia y misoginia que aparece reiterativamente en las letras de Los Tetas. ¿O se olvidan de esa estrofa en Corazón de Sandía? “Me asomo por la ventana: una mujer envuelta en una blanca sábana. La mato, no o sí, ya no lo sé, tal vez sea una buena idea”. Nosotras no.

He leído mucho cosas como “¿y qué pasa con la violencia hacia el hombre?”, “ustedes las mujeres siempre creen todo lo que otras dicen y quizás Valentina miente y realmente tiene problemas psicológicos”. Obviamente condenamos todo tipo de violencia, venga de un hombre o de una mujer, pero visibilizar este caso nos resulta enormemente importante considerando que por años nuestras abuelas, tías y madres tuvieron que callar y asumir la violencia como parte de la vida en pareja.

Desde pequeñas y durante toda nuestra vida nos llenan la cabeza con ideas del tipo “no puedes salir vestida a la calle porque estarás provocando a los hombres”, “si no tienes sexo con él cada vez que quiera te va a engañar, porque los hombres buscan por fuera lo que no reciben en casa”, “si no te gusta, búscate otro”, “ningún hombre es perfecto, entonces debes aceptar lo que te tocó”, “si eres tan exigente te quedarás sola”, y así la lista continúa.

Muchos hombres y mujeres creen en esos planteamientos, pero ya es suficiente. Valentina fue valiente y la admiramos, porque entre todo el dolor y miedo pudo sacarse esa espina que cargaba con quizás la última esperanza que le quedaba: ser escuchada.

¿Por qué elegimos creerle a Valentina? Porque es necesario, porque si atacan a una, salimos todas a defenderla, a contenerla, a decirle que sí puede ser feliz y libre, que sí puede recibir amor de una forma sana y que no pensamos permitir más este tipo de abusos, ese que comete no sólo el agresor, sino cada uno de los que se siente con el derecho de juzgarla.

Como me dijo una querida amiga una vez, una de esas veces en la vida cuando estás en la encrucijada de dejarlo todo o seguir: “amiga, todo va a estar bien”. Valentina: no estarás sola porque todas estaremos aquí para apoyarte. Y Tea Time, recuerda: te metes con una, te metes con todas.

Autor

Soy Analista Político Internacional, tengo 27 años y cuando no estoy escribiendo, horneo galletas. Fan de Corea y su cultura, tomo mucho té, me gustan los edificios bonitos.

1 Comentario

  1. He conversado mucho el tema esta semana con amig@s y mi pololo, y siempre llego a la misma conclusión, no me cabe en la cabeza el que alguien pueda pensar que una persona se va a exponer de la manera que lo hizo la Vale por el solo hecho de querer perjudicar a este tipo otzea what!!!! Loco la mina muestra fotos de ella golpeada y con moretones por que tenemos que esperar que alguien mas avale su declaración.
    Siento que ha pasado tanto en el ultimo tiempo en nuestro país pero a la vez siento que no ha pasado nada y que seguimos estancados en el mismo pensamiento de antes.
    Tengo fe y creo que en un futuro las cosas si cambiaran y que el ser humano se sentirá mas apoyado al momento que necesiten denunciar violencia de cualquier tipo. Por el momento me quedo con tu ultima frase del post: ‘Tea Time, recuerda: te metes con una, te metes con todas.’

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