Siempre me he considerado una mina sensible, emotiva, que conecto mucho con las emociones del resto y me encanta, porque me pongo en el lugar del otro fácilmente y desde ahí soy capaz de decir una palabra reconfortante o asertiva. Me gusta sentir que mis amigas acuden a mi cuando tienen pena, un problema o simplemente necesitan que las escuchen. Quizás –y aquí me sale todo lo Pedrito Engel Lover- es porque soy Cáncer, y muy Cáncer. Soy pura emotividad.

Uno pensaría que ando llorando con cada comercial cebollento o con reportajes trágicos, pero no. La verdad es que me cuesta llorar. Es más, me he dado cuenta que me da vergüenza llorar. Me da rabia, y podría apostar que no soy la única a la que le pasa esto.

Cuando era chica era muy llorona, quizás de alharaca, quizás por esencia. El tema es que muchas veces me llamaron la atención por llorar. Siendo la única mujer entre 4 hermanos, obviamente era la que más lloraba, y cada vez que peléabamos porque yo quería ver Sailor Moon en la tele y no había posibilidad, adivinen quién terminaba llorando.

Hasta que mi abuela, que nos cuidaba mucho cuando éramos chicos, me compartió su filosofía de vida, de antaño, de mujer que se tuvo que hacer cargo de su hijo y su mamá sola, habiendo llegado hasta 6to básico en el colegio y teniendo que hacerle frente al mundo. “Yo no dejo que nadie me vea llorar. Cuando lloro, me encierro en el baño, o ahogo el ruido con una almohada”. “Es que te ves tan fea llorando”. En el momento pensé que tenía toda la razón, pero últimamente me he dado cuenta de lo hondo que me caló un cometario que solo quería “fortalecerme” según su visión de mundo y su historia de vida.

Así, me he encontrado con penas de la que no quiero que nadie se entere, de esas que digo “filo, esto se me va a pasar, no seai llorona”, hasta que no puedo más y termino llorando en la ducha, en vez de ir al lado de alguna buena amiga, porque me da verguënza que me vean llorando. Cuando no aguanto y lloro al lado de alguien, me da rabia ser tan pussy de no poder aguantarme las lágrimas.

Pero es como el hoyo, porque por mucho que trate de hacerle el quite a lo que siento, a la pena que tenga por cualquier razón -porque el invierno me hace llorar más, porque mi mejor amiga está al otro lado del mundo o porque me siento sola- al final del día, si no le hago frente, me persigue hasta que exploto, y me da vergüenza o me da rabia. Con decirles que el otro día, mientras despedíamos a mi amiga que se fue a vivir a Portugal con el pololo, entre la curadera y la pena me dio un ataque de llanto MAL. Onda, me costaba respirar. Por suerte tengo unas amigas que valen más que el oro, platino y diamantes combinados, y estábamos todas medio pasaditas de copas, así que me agarraron, nos encerramos en la cocina –el eterno lugar de reunión- nos abrazamos entre todas y me dijeron que lo botara todo, con puras palabras bacanes y que pucha que las necesitaba. Después me limpié la cara, me eché una manito de gato (o dos o tres), salimos a bailar y no me acuerdo cuándo fue la última vez que lo pasé tan bien.

Pero recién ahí me cayó la teja de que lo estoy haciendo mal po, y que no me ayuda el bloquear los sentimientos y decir “estoy bien”, “soy súper power”, “me las puedo todas”. Weón, aunque suene súper básico decirlo, recién ahora puedo decir que estoy convencida de que llorar es un paso pa decir “estoy bien”, “soy súper power” y “me las puedo todas” y de verdad creerlo. Si te dejai llorai, si te permites afrontar que algo te da pena, que algo te tiene mal, recién ahí te conectas con la razón de esa pena o malestar, y de ahí sale el poder para superar cualquier situación.

Filo si lloro todos los días y la gente se acerca a preguntarme “estai bien?”. Hay mucha fortaleza en mostrar esa vulnerabilidad, mucho más que el aguantarse todo e ir por la vida dándoselas de bacán y de insensible. Creo yo.

Así que desde ahora en adelante y tomando las palabras de la Carla Morrison, déjenme llorar no más. No me importa si me veo fea o si la gente me ve. Déjenme llorar.

Autor

Periodista intentando subsistir como tal. Me encanta que me recomienden series porque las veo todas, soy experta en comprar lo que se imaginen por internet y de vez en cuando prefiero escaparme al cerro con mi partner perruna que hablar con la gente.

4 Comentarios

  1. Te juro que pensé que en algún momento me pasé el rollo que quizás escribo en un blog y no me acordaba, porque tus palabras me representan demasiado, eso sí, yo llegué a hablar por lo mismo (mis llantos y la vergüenza que a veces me causaba) con una persona externa, una psicóloga y es lo mejor que he podido hacer y me ha hecho entender que está bien que llore, que no tenga que ser siempre la súper héroe o que está bien reconocer y permitirme a mi misma que pese a tener muchos logros aún sienta el corazón roto. Y eso me ha ayudado bastante. Lo que has aprendido a mi igual me ha costado asimilarlo pero es bkn llegar a sentir que tienes esa fortaleza y poder personal de cambiarlo y aceptarte tal cual. Un abrazo!

  2. Este post lo leo justo después de una noche que llore hasta que me canse, Gracias Maider :)

  3. Que lindas!!! Lo mejor que me puede pasar es leer comentarios como los suyos! Puros beijos y amor para ustedes ❤️

  4. Cuando chica yo era extremadamente sensible y lloraba mucho. No por pataleta, sino porque realmente me herían las cosas que el resto decía. Algunos adultos, seguramente cansados de tanto llanto, me empezaron a decir llorona y efectivamente lograron que parara, con un costo terrible para mí. Dejé de llorar “en público” y evité todo tipo de situación que me provocara algún tipo de pena. Fui guardando mucho, hasta que exploté tres años atrás, cuando a mi mamá le diagnosticaron una enfermedad terminal. Era una pena tan grande que no me pude contener… terminé en terapia sicológica, y ahí recién me di cuenta lo importante que había sido para mí dejar de llorar. Así que mi único consejo es que no ocultes tus emociones, llora cuando lo necesites y filo con lo que el resto piense!

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