Me demoré más de lo presupuestado pero ya está. Perdónenme las personas que me preguntaron cuándo salía la segunda parte del resumen de mis vacaciones, juro que no fue por falta de ganas y espero poder compensarlas con este post lleno de datos para sus futuros viajes 💛

En la primera parte les hablé de nuestro paso por Bélgica y Holanda; ahora voy con Inglaterra, Italia y París, y prepárense porque está muuucho más largo que el anterior (de ahí también la demora). Pensé que ya se me habían olvidado algunas cosas, pero NO, las tengo fresquitas en mi mente y aquí les cuento toda la experiencia con lujo de detalles, tratando de graficar de la mejor manera lo inolvidable que fue todo.

Les dejo entonces mi resumen, por supuesto esperando sus comentarios, preguntas y datos extras que quieran agregar. Además, como en el post anterior, cada lugar tiene link a su locación en Google Maps, para que sea más fácil después planificar sus visitas :)

INGLATERRA: Londres

Londres por mucho tiempo – y sin conocerla todavía – fue mi ciudad favorita. Cuando me creía britpop en el colegio soñaba con ir y respirar el mismo aire que Damon Albarn y Jarvis Cocker; imaginaba que iba a ir paseando y me iba a topar con ellos. Chiquitita. Por eso yo creo que ir fue tan emocionante, y cada uno de sus rincones fue para mi un momento de hiperventilamiento extremo.

Nos quedamos en un barrio que se llama Hackney, mega hipster y taquilla. La pieza que arrendamos quedaba frente al parque London Fields y a 30 segundos (literales) del metro con el mismo nombre. De todo lo que conocimos nos quedaron algunos pendientes que sufro de sólo recordar (Abbey Road y King’s Cross Station entre ellos 😢), pero igual recorrimos muchísimo y aquí les cuento qué fue lo que más me gustó:

Broadway Market

Quedaba muy cerca de donde nos quedamos, terminando el parque que estaba frente a nuestro edificio. Tuvimos suerte porque abre sólo los sábados y nosotros llegamos a Londres un sábado tipo 12, así que pudimos pasar a dejar nuestras cosas, salir a dar una vuelta y, lo más importante, COMER.

La gracia de este mercado es que encuentran de todo. Desde ropa usada hasta diseñadores emprendedores que van a exponer sus creaciones, pasando por repostería casera, pan y comida de todo el mundo. De verdad que es para regodearse: México, Tailandia, India, el país que elijan esta ahí con sus platos típicos, prueba de que Londres concentra prácticamente todas las culturas. Yo elegí un plato de comida ghanesa, pero no me gustó tanto :( Lo que sí me gustó fue el postre: pasamos por unas Crosstown Doughnuts, las donuts más maravillosas que he probado nunca jamás (gracias a nuestro amigo Danito por el manso dato).

Les paso ahora un dato yo: a una cuadra del Brodway Market está el London Fields Market, un mercadito más chico donde encuentran foodtrucks, mesas para sentarse a comer y harta tienda chora. Está medio escondido, pero creo que vale mucho la pena ir a conocerlo de una carrerita.

Camden Market

Siguiendo con los mercados, que creo son una de las mejores cosas que hay en Londres, les cuento un poco sobre el Camden Market. En realidad les contaré sobre Camden en general. Este barrio se hizo famoso en los últimos años por Amy Winehouse, quien vivía ahí al momento de su muerte y por eso si recorren bien se encontrarán incluso con una estatua en honor a ella. Pero la historia del barrio viene de mucho antes y siempre ha estado muy ligado a la música, sobre todo al punk: en sus bares se iniciaron en su momento bandas como The Clash o Sex Pistols, pa que vayan cachando su importancia.

El mercado es ENORME. De hecho entiendo que son más que sólo uno, ahí me perdí un poco. Aquí también encuentran tiendas gigantes de ropa de segunda mano, tiendas de música y un lugar lleno de locales de comida del mundo que, eso sí, se llena caleta, así que calma con eso. Para llegar les recomiendo antes recorrer el Regent’s Canal, un lindo paseo junto al río previo a conocer el intenso mundo de Camden.

South Bank

South Bank se le llama a toda la zona que está ubicada al lado sur del río Támesis. Este fue un paseo que nos duró prácticamente un día entero, ya que ahí hay varios paraderos icónicos. Nosotros empezamos cruzando el London Bridge para luego seguir bordeando al río. Hicimos un mini desvío y fuimos al Borough Market (otro recomendadísimo mercado) para después pasarnos al Tate Museum, el museo de arte moderno más grande de Londres, construido en una antigua central eléctrica y al que tienen que ir si les gusta este tipo de turismo. Aquí encuentran a Picasso, Warhol, Dalí, Rothko y muchos más. ¿Lo mejor? Era GRATIS (todos o la mayoría de los museos en Londres son gratis).

Después del Tate, que nos tomó varias horas del día, seguimos caminando para encontrarnos con el London Eye, esta rueda de la fortuna gigante que se encuentra junto al río. Nos nos subimos porque 1) había una fila ridículamente larga y 2) era terrrible de caro (alrededor de 50 pounds, si mal no recuerdo, que equivale a unas 40 lucas). Finalmente llegamos al Big Ben, cosah mah linda. Ese fue el momento en que dije “ctm, estoy en Londres”. Es mucho más alto de lo que imaginaba y de verdad emociona verlo tan de cerca.

Ahí terminó nuestro paseo por South Bank, pero después nos pasamos a Piccadilly Circus, que es como el Times Square de Londres. No hay mucho brillo ahí aparte de las típicas tiendas y mucha gente, así que lo pasaré por alto, bueno?

Notting Hill

A Notting Hill fuimos un día en la mañana y hacía caleta de calor, lo que me tuvo un poco malhumorada porque justo ese día me abrigué cualesquier cantidad. En fin, claramente lo más chori de recorrer Notting Hill es pensar en Hugh y Julia y conocer la puerta azul. El barrio es bonito, pero asumamos que la película es su mayor gracia. También encontrarán la tienda de libros donde trabaja el personaje de Hugh Grant, aunque se les romperá el corazón un poco cuando descubran que venden SOUVENIRS, NO LIBROS. Súper mula, pero a veces la realidad es dura.

En Notting Hill también hay adivinen qué: un mercado!!! El Portobello Road Market tiene antigüedades, comida, frutas, etc, todo depende del día que vayan. Algunos días tienen sólo algunas cosas, así que ahí depende de lo que les interese a ustedes. Pueden revisar los detalles de eso en su página web.

Masala Zone Covent Garden

Si hay algo rico para comer en Londres son los Fish and Chips y la comida india. Fish and Chips comimos un día sentados en una cuneta, así que para contarles una parte un poco más glamorosa, les contaré sobre este restaurant indio que me encantó. Nos llevó una amiga que está viviendo allá y queda relativamente cerca de Piccadilly Circus. Es un local bien grande y con una decoración muy bacán: si miran el techo van a ver marionetas colgando, lo que al principio es algo satánico, pero después te acostumbras a que te miren mientras comes.

La comida, cuática rica. Ahora, ojo que la mesera trató de engañarnos un poco porque nosotros queríamos pedir una opción que era para compartir y que incluía varios platos + arroz + naan, pero ella dijo que se nos podía hacer muy poco. No le hicimos caso, la pedimos igual y CERO POCO. Lo digo yo, que con el Diego juntos comemos como por seis personas. El lugar no es barato, pero es una buena alternativa si un día quieren ponerse más fancys.

Saint Paul’s Cathedral

Pensé en incluirla dentro del paseo por South Bank (queda cerca de todo lo que les mencioné antes), pero preferí referirme a ella por si sola porque lo amerita. Aquí es donde se casaron el príncipe Carlos y Lady Di, una de las razones por las que olas de turistas llegan todos los días a mirar. Es hermosa e imponente. Lo único que me cargó es que le dan color igual con sacar fotos adentro y que cuando fuimos había una misa, entonces no pudimos recorrerla muy bien porque tenían cerradas algunas partes.

Amo las catedrales y esta es fácil una de las más brígidas que he visto. En el piso inferior hay una tienda de souvenirs muy linda, tiene cosas diferentes a las que encontrarán en otras tiendas de recuerdos en Londres, así que la recomiendo 100% por si quieren encontrar un regalo más ezpezial. Dato: justo al frente de la catedral está el Millennium Bridge, el puente que aparece en Harry Potter y el Misterio del Príncipe y que los mortífagos destruyen. Crúcenlo, al otro lado está el Tate.

British Museum

Dije que iba a ir poco a museos en este viaje, pero hay unos que no nos podíamos perder. El British Museum es uno de ellos, básicamente porque está todo lo que los ingleses se robaron, incluido nuestro moai jajajaj. Es para recorrerlo un día entero porque es enorme, pero nosotros fuimos sólo una mañana y pudimos conocer al menos los imperdibles, como la piedra de Rosetta, el busto de Ramses II, momias egipcias por montones y los mármoles del Partenón. Más de 8 millones de piezas y razones de sobra para ir a darse aunque sea una vuelta a respirar parte importante de la historia universal.

FOPP

Esta tienda me la recomendó un amigo y fue de los lugares donde más nos compramos cosas. Londres está lleno de librería bacanes y esta fue por lejos mi favorita: tiene tres pisos de libros, películas y vinilos para todos los gustos. Con el Diego prometimos que no llenaríamos nuestras maletas de tanto peso, pero estando acá se nos olvidó todo. Dentro de las cosas que me acuerdo que me compré está un bluray de Twin Peaks con las dos temporadas viejas completas más la película, además del vinilo del último disco de Solange. Lo mejor es que era cero caro, o al menos mucho más barato de lo que podríamos encontrar en cualquier tienda de Chile.

Ojo que elegí esta librería para recomendar porque es la que más me gustó, pero aprovecho de nombrarles Waterstones, otra que vale mucho la pena conocer y que tiene varias sedes, para que busquen la que más les acomode.

Les Miserables

Termino Londres con lo que, al menos para mí, fue el mejor panorama de todo el viaje. Los que me conocen saben de mi amor por los musicales, Broadway y toda esa volada. Bueno, Londres también tiene una cultura muy grande de musicales, y entre los que se presentan todo el año de manera permanente está Les Miserables, uno de los top 3 de mis musicales favoritos DE LA VIDA. No dudé ni segundo en ir, pese a que la entrada es relativamente cara. Cuando terminó y prendieron las luces supe con seguridad que cada peso estuvo perfectamente bien invertido.

El musical basado en la novela de Victor Hugo es lo más emocionante que verán si gustan también de este tipo de obras. Aquí quiero ser clara: no lo recomiendo si no les gustan los musicales. Si no van a llorar con I Dream a Dream, no tiene ninguna gracia. La puesta en escena, los actores csm LOS ACTORES, la orquesta en vivo, todo, es algo para no olvidar nunca jamás. Yo al menos no me voy a olvidar y espero poder volver a verlo una segunda, tercera y milésima vez.

ITALIA: Florencia, Pisa y Siena

Ay, Italia 💘 En un principio no teníamos considerado ir, dado que estaba lejos de los demás países a los que fuimos, pero le dimos vueltas a la posibilidad y decidimos agregar estas tres ciudades, pese a que sabíamos que estábamos dejando otras muy importantes fuera.

Fue la mejor decisión. Italia es un país para volverse locos con tanta historia, pero también un país para comer y para tomar. No, en serio: si hay algo que recuerdo de nuestro paso por Italia es caminar sintiéndonos pochitos de tanta comida y copete, mientras nos embobábamos con sus hermosos edificios del año 1. Aquí un resumen de las tres ciudades que conocimos:

Florencia

La ciudad de Da Vinci, Miguel Ángel y Pinocho. Aquí fue donde nos alojamos durante cuatro noches y desde donde fuimos a Pisa y Siena en tren. Tal como muchos me la describieron antes, Florencia es otra weá. La historia aquí se respira y se nota que el patrimonio es lo más importante que tienen: museos, catedrales, puentes, jardines, todo perfectamente preservado. Ellos viven del turismo, así que tienen de dónde sacar las lucas, pero lo bacán es que aunque está llenísimo de gente siempre, nunca se siente en realidad tan saturado (al menos en mayo, no sé cómo será otros meses). Les cuento los lugares que visité:

Catedral de Santa María del Fiore

Cuando la vi, me caí de poto. Como les decía, Italia en general le pega mil patadas a cualquiera de los países que conocimos en cuanto a historia y arquitectura, y esta catedral es el mejor ejemplo. Con el Diego quisimos poner a prueba nuestro deplorable estado físico y compramos tickets para subir hasta la cima de la cúpula del Duomo: 463 peldaños, me quería matar. Llegando arriba no sentía mis piernas, pero la vista de Florencia en 360 grados que se tiene desde ahí, hace que te olvides de todo. Realmente recomendable, pese a que el precio es un poquito elevado (18 euros y hay que comprar con tiempo, porque los pases se agotan).

Les recomiendo también ir al museo del Duomo, que está al lado. Si mal no recuerdo, con la misma entrada para subir, pueden pasarse al museo, con obras de Donatello, Luca della Robbia, Antonio Pollaiolo, Verrocchio, Miguel Ángel y varios más, entre la cantidad de secos de la historia del arte italiano.

Ponte Vecchio

Otro imperdible en Florencia es el Ponte Vecchio, al que les recomiendo vayan de día y de noche (como Wendy Sulca) porque son experiencias totalmente diferentes. Este puente es de la época medieval, es algo así como el símbolo de la ciudad y es uno de los puentes más famosos de todo Europa. A veces se ponen músicos a tocar justo al centro del puente, donde se junta la gente a pasar el rato; además, y una de las cosas más características, son las tiendas que hay a lo largo (especialmente joyerías). Por ahí también encuentran varios restaurants, para que se peguen una búsqueda en los alrededores y se premien con un almuerzo rico.

La Bussola

Este es precisamente uno de los restaurants relativamente cercanos al Ponte Vecchio, y que nos recomendó la niña del Airbnb donde nos quedamos. Hay que decir que sea donde sea que coman en Italia, sus paladares van a desfallecer, pero la primera vez que lo comprobé fue en La Bussola. Ctm, cómo explicarlo. Pedimos una pizza y unos ravioles, además de una tabla de quesos para compartir al principio y un vino, que nos sirvieron muy elegantemente, casi que con coreografía.

Los precios no eran baratos pero era nuestro primer día en Florencia y había que celebrar. Paso el dato que los meseros están como quieren. ¿Han cachao cuando un mino es tan rico que sientes la necesidad de incluso contárselo a tu pololo? Ya bueno, aquí eran como cinco meseros y yo así 😱. Hasta el Diego me encontró la razón, y cuando coincidís con tu pololo sobre lo rico que es un weón, no puede ser mentira. Ah pero lo importante: atienden súper bien.

Signum

Signum es una tiendita de papelería, bien escondida, que también está cerca del Ponte Vecchio. Cuando entras, es como entrar en un cuento: muñecos, títeres, casitas hechas de cartón, todo hermoso y como sacado de otra época. Aquí también encuentran regalos diferentes para llevar de recuerdos. Yo compré postales, libretas, marcadores de libros y lápices, pero todos con un sello muy personal, no de las típicas de tiendas de souvenirs. También compré láminas que después convertí en cuadros para mi casa, y para los amantes de los mapas, se van a volver locos porque hay CALETA. Yo habría comprado pero no me sentí capaz de traérmelos sin que murieran en el intento.

Galleria dell’Accademia

Aunque Florencia está llena de museos, no nos dio el tiempo y tuvimos que elegir sólo uno. No lo dudamos y elegimos la Galería de la Academia por una simple razón: el David de Miguel Ángel. Habíamos escuchado que pararte frente al David era una experiencia religiosa, pero creo que nadie lo supo describir tan bien. De verdad que es cuático y es probablemente lo más que me he emocionado frente a una obra de arte en mi vida. Es que es perfecto; cuesta imaginar que alguien pudiera lograr ese nivel de detalles, desde la musculatura hasta la expresión de su cara, ¡incluso las venas de sus manos! No, mal. Con el Diego estuvimos al menos media hora parados mirándolo, boquiabiertos y sin creerlo.

Hay otras obras, por supuesto, y de artistas muy importantes también, pero nada se compara con el David. La entrada al museo cuesta 12 euros y hay que comprarla con tiempo (como casi todo en Europa y sobre todo Florencia, ya les conté sobre la cantidad de turistas). A nosotros se nos olvidó ese detalle pero tuvimos suerte: fuimos a pocos minutos de que cerrara y los tickets estaban sólo a 2 euros. Cuea.

KIKO Milano

La verdad es que las tiendas KIKO las encuentran no sólo en Italia: tienen sedes en varios otros países, pero quise mencionarla aquí porque fue en una tienda de Florencia donde más me compré cosas. KIKO es algo así como la MAC de Italia. El año pasado mi hermana fue a Venecia y me trajo de regalo varios productos de la marca; desde ahí que decidí que lo quiero todo y cuando tuve la oportunidad de ir, cumplí con mi cometido.

Lo bacán de KIKO es que sus productos no son tan caros en relación a su buena calidad. Mis favoritos son sus labiales, pero también todo lo que es maquillaje facial. Me compré una CC Cream que voy a sufrir demasiado cuando se acabe, y mi regalón es un blush en crema que uso cada vez que ando con cara de zombie. De verdad que es la gloria, así que si tienen la oportunidad de ir al viejo continente, búsquenla en su Google Maps más cercano.

Pisa

*Aquí caminando natural*

Desde Florencia son como 45 minutos en tren. El día que fuimos nos quedamos un poco dormidos porque ya se estaba acumulando el cansancio, así que la verdad fuimos poquito rato, pero al menos pudimos conocer lo básico. Bonito, aunque no sé si taaan indispensable. Si llego a ir una segunda vez, prometo recorrerlo con más dedicación.

Ponte di Mezzo

Como a Pisa fuimos sin cachar mucho más aparte de la Torre de Pisa, no teníamos demasiadas expectativas y este puente resultó ser una grata sorpresa que encontramos en el camino. No es que sea muy diferente a otros puentes que van a encontrar en ciudades chicas de Europa, pero tiene su historia igual. Fue destruido por un aluvión, bombardeado en la Segunda Guerra Mundial, entonces el resultado de ahora es tras varias reconstrucciones, manteniendo siempre su estética. “Mononito”, como diría mi mamá. Lindo lugar para descansar y aprovechar de sacarse unas fotos #palfeis.

Torre de Pisa

A lo que vinimos. Creo que LEJOS, pero lejos lejos, lo más entretenido de ir a la Torre de Pisa son sus turistas. Es una locura. No hay nadie que no se esté tomando la clásica foto “afirmando” la torre y juro que se podría hacer un documental al respecto. Yo me entretuve haciendo mi propio registro: como esta señora o este amigo. Me encanta porque lo dan todo.

Sobre subir la torre, no puedo opinar porque no la subimos. No me acuerdo el precio pero sí me acuerdo que la encontramos un poco cara y la verdad después de haber subido el Duomo, ya mucho, nunca tan atléticos. Igual nos quedamos ahí un ratito: aprovechamos de echarnos en el pasto y descansar porque concha que habíamos caminado. Era necesario.

Cementerio Camposanto

Aquí fail porque como fuimos tan poco rato a Pisa, no alcanzamos a ir a este cementerio, pero se los voy a recomendar igual. Me encantan los cementerios y si pudiera iría a los cementerios de todas las ciudades del mundo, pero como igual requiere harto tiempo recorrerlos y conocerlos bien, es un poco imposible.

Camposanto en particular tiene todo un misticismo detrás. De partida se llama así porque se cree que fue construido alrededor un cargamento de tierra sagrada traído desde Jerusalén. Además hay una leyenda que dice que los cuerpos enterrados en ese suelo se descomponían en sólo 24 horas. Por esta y otras razones es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Me hubiese gustado mucho ir, pero para una próxima será. Por mientras se los recomiendo a ustedes para que me cuenten.

Siena

Siena me gustó caleta porque es piolita y había poca gente. De las tres ciudades de Italia que conocimos es probablemente la más antigua e impresionante en cuanto a su arquitectura, pero al parecer no llama tanto al turista, lo que me pareció la raja. Este viaje es más largo: un poco más de una hora en tren desde Florencia, pero los paisajes hacen que en realidad se pase volando.

Piazza del Campo

Acaso Game of Thrones. Cuando llegas a la Piazza del Campo, juro que suena el tun tun tururutun de fondo. Este lugar es HERMOSO y uno de mis favoritos de los que conocimos en Italia. Es la plaza principal de Siena y una de las plazas medievales más importantes de todo Europa. Ahí están el Palazzo Pubblico y la Torre del Mangia, que pueden subir, pero que nosotros también preferimos dejar para una próxima, por la misma razón que no subimos la de Pisa.

Aquí se junta el mayor número de turistas, pero la verdad es que, como les comentaba, la concurrencia no es mucha. Alrededor pueden encontrar cafés, restaurants y tiendas de souvenirs. Algo que destaco de Siena es que sus tiendas de recuerdos son harto más bacanes que muchas otras (después de este viaje ya me considero una experta en este tipo de tiendas, jaja). Esta ciudad se caracteriza por sus cerámicas pintadas a mano, por lo que, por ejemplo, se toparán con platos a otro nivel de lindos y llorarán por no poder comprarlos todos. Hermosa Siena, la llevo en mi corazón.

Catedral de Siena

BELLEZA. Amo tanto las iglesias y esta me hizo tener piel de gallina cuando la vi. También es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y con justa razón. Fue construida por allá por el 1200 y se caracteriza por su estilo gótico, pero la amo porque es rosadita, jiji. La fachada, a mi parecer, es lo más hermoso que tiene, pero creo que por dentro también es impactante. No entramos porque ya esas alturas estábamos medios pobres, pero en vista y considerando las fotos que busqué después, creo que habría valido la pena pagar por echar una miradita. De todas formas, <3.

FRANCIA: París

Último paradero. En París nos quedamos en Montmartre durante cinco noches, tiempo que la verdad nos pareció insuficiente para una ciudad tan grande y tan repleta de cosas por hacer. En mi experiencia personal, creo que fue la estadía más intensa y a la vez agotadora; debe ser porque además ya estábamos con un 2% de pila, porque realmente hubo momentos en que anhelé mi cama. MUCHO turista, a veces demasiado para mi gusto, pero es una ciudad bríiigida, llena de estímulos por todos lados y donde parece que no se acabaran nunca los panoramas. Advertencia: suerte con los olores del metro, no es mentira cuando dicen que está pasado a empanada.

Montmartre

Primer día: recorrer el barrio. La verdad es que ese día estaba RAJA, me hubiese quedado durmiendo, pero había que aprovechar porque ya nos quedaba poco antes de volver. En Montmartre hay mucho por conocer y es un barrio perfecto para vivir. Nosotros nos quedamos cerca del metro Place de Clichy, lo que nos dejaba a pocas cuadras de varios lugares icónicos: el Moulin Rouge, el Sacre Coeur y el cementerio de Montmartre. El primero, ningún brillo en realidad, más que ser una fachada de molino (me imagino que quienes van aprovechan de comprar entradas para algún show, pero la verdad no soy muy fanática del cabaret y las entradas son carísimas). Para ir al Sacre Coeur, hay dos opciones: o subir a pata o tomar un ascensor. Optamos por la primera porque pese al cansancio, está bien ser abuelos, pero nunca tanto.

¿Qué más hay por estos lados? Ah, algo que les puede interesar a los que vieron Amelie. En la película, la protagonista vivía en este barrio, por lo que se pueden encontrar con varias de las locaciones. El Sacre Coeur es una, pero también está la frutería del señor Collignon y el café donde trabajaba Amelie. Otro imperdible es el muro “Te amo” donde está escrita esa frase en todos los idiomas del mundo. Harta gente va a pedir matrimonio ahí, así que ya saben los o las que tienen la intención de sacar el anillo.

Sainte Chapelle

Siguiendo con mi fanatismo por las iglesias, una que tal vez no es tan famosa como Notre Dame pero que a mi me dejó cucú, es Sainte Chapelle. Es un templo gótico y lo que más lo caracteriza son sus vitrales 😍. Construida en el siglo XIII, en un comienzo se supone estaba destinada a albergar las reliquias adquiridas por el rey San Luis de Francia. Recomiendo visitarla además porque no se llena tanto como la mayoría de los demás lugares turísticos que hay en París.

Notre Dame

Esta sí se llena. Cuando fuimos, había una fila de más de dos cuadras sólo para subir, así que descartamos de una esa parte que además era pagada. Me dio pena porque quería conocer la campana que tocaba Cuasimodo en la película, pero lo superé después de un rato, porque igual pudimos entrar y lo bueno es que al menos eso sí era gratis. Obviamente todo ahí es hermoso y es un lugar que hay que visitar sí o sí. Se recorre en un ratito y al fondo hay una especie de museo donde muestran toda la historia de la catedral, que demoró casi dos siglos en ser construida. Ahora se está casi cayendo y dicen que Francia no tiene la plata suficiente para restaurarla :(

Mi recomendación es que estando ahí después bordeen el río Sena. Esa caminata es un imperdible definitivo y aunque en realidad la pueden hacer prácticamente desde cualquier lugar de París, yo lo hice saliendo de Notre Dame y me encantó. Por ejemplo, si andan con tiempo, pueden incluso llegar a la Torre Eiffel a pata desde ahí.

Pantheon

Otro histórico al que no hay que dejar de ir. Es enorme y desde la entrada se tiene una vista cuática de la Torre Eiffel a la distancia, pero cuando entras es como viajar en el tiempo. Dentro del Panteón, que es inmenso e imponente, hay dos atracciones principales. La primera es la réplica del péndulo de León Foucault, colgado desde lo más alto de su cúpula, y con el que el físico francés pudo mostrar la rotación de la Tierra. La segunda es la cripta que se encuentra en el subterráneo, donde están enterrados nada menos que personajes como Voltaire, Rousseau, Victor Hugo, Émile Zola. Foerte igual. Vayan.

Torre Eiffel

Obvio que todo el mundo que va a París tiene como principal destino la Torre Eiffel, pero la voy a mencionar igual para contar mi experiencia. Subirla cuesta 11 euros hasta el segundo piso y 17 euros hasta la cima; nosotros compramos hasta la cima porque ¿qué es el vértigo, se come? Pensamos que sería piola, pero el segundo piso YA ES SÚPER ALTO. Desde ahí puedes ver perfectamente bien todo París, si quieres llegar hasta lo más-más alto es sólo porque por qué no.

Subirla es un panorama entretenido pero por favor paciencia, porque las filas serán algo que verán vayan en la época que vayan. Nosotros estuvimos al menos una hora y creo que hay veces que es peor, entonces llévense harta agüita y un libro si es necesario. Al salir, lo más bacán es echarse en el pasto y quedarse hasta que anochezca mientras se comen unos crepes. Momentos hermosos y ese. Cuando ya está de noche prenden unas luces muy entre punchi punchi y navidad que no fueron tan de mi gusto jaja, pero igual chori ver la torre versión wild on.

Galerías Lafayette

Estas galerías datan de fines de 1800 y en realidad si fuimos fue sólo para sapear. Nada, pero nada nada de lo que venden ahí adentro se ajusta a mi presupuesto, pero es ideal para quienes sí son capaces de gastarse 4 palos en una cartera Prada. Todas las últimas colecciones que ustedes ven en las más importantes pasarelas, están ahí, onda llegar y probártelo todo cual Basement o Alaniz acá (#pahvreza). Lo que más destaco es lo hermoso que es por dentro; quedé encandilada de tanta belleza. Para ir un ratito no más sosí, sino te deprimes.

Farmacias Monge

Este dato sí es más para la pipol. Algo muy bacán que tiene París, es que venden muy buena cosmética en sus farmacias y a precios súper convenientes. Les recomiendo específicamente esta, donde una puede estar fácilmente una hora entera tratando de elegir. Yo me volví loca comprando productos Nuxe y también le traje cremas Vichy a mi mamá, pero a la mitad del precio que las encontramos acá. Es chistoso porque está lleno de coreanas con sus pieles perfectas y sus canastos TAPADOS en compras. Ellas sí saben de belleza y si van ahí es porque tiene su sello de aprobación y ahora el mío también 👍🏻

Shakespeare and Company

Las librerías son uno de mis panoramas favoritos cuando me voy de viaje, y aunque trato de contenerme porque también son la razón del sobrepeso de mis maletas, a veces es imposible resistirse. Shakespeare and Company es una de las librerías más históricas de París y lo más bacán es que además de funcionar como librería, funciona como biblioteca. Tiene principalmente libros anglosajones y encuentran realmente lo que se les antoje. Yo de ahí me fui con dos libros de Chimamanda Ngozi Adichie que no tenía y el guión de I Am Not Your Negro. También con un tote bag porque nunca están de más :3

Jardines de Luxemburgo

Les presento el jardín de mi casa, pueden visitarme cuando quieran. Este lugar es enooorme y si no fuera porque nuestras horas en París eran limitadas, feliz me hubiese dormido una siestecita ahí. De hecho eso fue lo que más vi: gente echá, de guata al sol, viviendo la vida. Es cuático cómo los francesas AMAN el sol. Una amiga con la que me junté allá me contaba que es porque claro, pasan frío durante muchos más meses que nosotros, entonces apenas ven un rallito por la ventana, se sacan la polera, se bañan en bloqueador y listo, partieron a su parque más cercano. ¿Cuándo trabajan? Qué se yo, pero los envidio caleta.

Ah sí, los jardines. Son hermosos, no sé qué más decir. Si tienen más tiempo yo les recomiendo demasiado comprarse un sanguchito e ir a almorzar para allá. Si tienen más tiempo aún, échense a leer un buen libro y relájense. Es el lugar perfecto para olvidarse de todo por un rato.

Cementerio del Père-Lachaise

Como les dije más arriba: para ir a un cementerio, hay que tener tiempo. Nosotros fuimos con poco y por lo mismo no pudimos visitar todas las tumbas de famosos que hay acá (que no son pocas). Aquí están Jim Morrison, Chopin, Edith Piaf Balzac, Oscar Wilde y un montón más, pero sólo pude encontrar las de los dos primeros porque además este lugar es como un laberinto y es gigantezco. Muy bonito, hay unas tumbas que parecen edificios y lo mejor es que todo está muy limpio y bien conservado. Dedito para arriba ahí.

Palacio de Versalles

Aquí sí que el mar de turistas es extremo. Los tickets para entrar a Versalles también es recomendable comprarlos antes porque sino les encargo la fila. Hay dos precios: uno de 20 euros que es como el precio estándar, y otro de 27 euros que incluye un show musical en el jardín con las piletas (creo, yo no compré ese). A los que ya tienen su entrada, pueden hacer una fila más corta, algo que siempre se agradece mucho.

Honestamente, este lugar es para estar un día entero porque además está alejado de la ciudad y eso ya toma un buen tiempo. El palacio solamente se recorre en unas dos horas al menos, todo brígido lo lindo, pero debo reconocer que la experiencia completa se vuelve un poco caótica entre tanto turista. A ratos es imposible incluso avanzar, peor que hora punta en el metro, y eso que nosotros fuimos un martes, día que se supone es “piola” en comparación con, por ejemplo, los fines de semana. Igual obviamente hay que ir, es bellísimo e histórico, pero a tener paciencia. (Si se cansan hagan como nosotros y vayan echarse una siestecita al lado del Petit Trianon, #regies).

Louvre

Para el Louvre también hay que comprar entradas antes y es un tanto carozzi: 17 euros. Asegúrense porque se agotan, pero si las compran por Internet van a poder asegurar su día y hora sin problema. Lo que me gustó del Louvre es que al ser grande, nunca está realmente lleno el lugar en el que estés (salvo la Mona Lisa, ahí es el caos). Aquí también fuimos por pocas horas, básicamente porque ya he explicado que no somos muy de museos y porque ya sabíamos cuáles eran las obras puntuales que había que conocer. Mi favorita fue la Venus de Milo: no todos los días estás frente a una escultura del 130 a.C.

Arco del Triunfo

Nuestras vacaciones terminaron con la visita al Arco del Triunfo. Para llegar, recomiendo caminar desde el Puente Alessandre III hasta Champs-Élysées. Desde ahí van a ver de inmediato el arco y pueden atravesar la avenida a paso lento para así aprovechar de conocer las tiendas o parar en algún lugar rico para comer. Yo recorriendo Champs-Élysées me detuve en una tienda Kusmi Tea, donde aproveché de abastecerme de tecito para traerme a Chile. Mejor té ever.

Al Arco del Triunfo no subimos, pero sí estuvimos mirándolo harto rato porque es una maravilla. Fue un buen cierre de vacaciones en uno de los lugares más icónicos de la ciudad de la luz. El cansancio ya era extremo pero no vamos a olvidar nunca lo bien que lo pasamos, todo lo que recorrimos en sólo tres semanas y lo bien que nos recibieron las ciudades que decidimos conocer. Y a las que volveremos, espero en un futuro no muy lejano.

Espero les sirvan todos estos datos y, como siempre, bienvenidos sean los de quienes ya hayan visitado alguno de estos destinos. La idea es complementarlo y así los anoto para una futura vez. Muacs :*

Autor

Periodista y directora de The Pocket. Me gustan los perros, las películas y veo más series de las que debería. En otra vida fui una sailor scout. En Instagram @palaliu.

7 Comentarios

  1. Yo te vi cuando ibas llegando a la tienda de té! Iba cruzando la calle cuando te encontré cara conocida (por el blog, porque no te conozco en 3D). Así que andábamos por los mismos lugares, en la misma época (yo sólo vi la tumba de isidora Duncan en el cementerio, como que no me interesó nada más). Muy de acuerdo con todo lo que escribiste de Paris, sólo me faltó ir a esa farmacia pero fui a Yves Rocher que AMO, es tan barato y todo es bueno/lindo.

    Lo bacán de Kiko es que no necesitas volver a Italia para comprar porque es barato en todas partes. Yo los conocí porque mi amiga que vivía en Valencia me envió de regalo unos esmaltes de uña hermosos, y cuando fui a Grecia me compré otros productos. Hay en toda Europa. Me gusta mucho.

    • Hola! Entre las más cercanas en tren y en los otros casos en aerolíneas low cost. Entre las ciudades que aparecen en este post, fue así: de Londres a Florencia viajamos en avión, son un poco más de dos horas de vuelo. Después en Italia sólo tren, ya que todo era bastante cerca. De Florencia a París también fue avión. Recomiendo la aerolínea Flybe, muy económica, rápida y cómoda ;)

  2. Scarlet Espinoza Reply

    Hola!! oye una duda, recorriste muuuuuchos lados en poco tiempo igual. Cuánto estuviste en cada uno de estos lados??

    • Hola! Jajaj, sí, la verdad fue un viaje un poco extremo y con poco descanso. Estuvimos en total 3 semanas divididas de la siguiente manera: tres días en Bélgica (un día en Bruselas, segundo día en Brujas y Gante, tercer día en Amberes). Cuatro días en Amsterdam, cinco días en Londres, tres días en Italia (un día Florencia, un día Pisa, un día Siena) y cinco días París. Todo esto incluyendo viajes, traslados e instalarnos en las diferentes ciudades. Muuy MUY intenso y bien para una primera vez en Europa, pero creo que la próxima vez que vaya sí o sí me iré más tranqui, porque al final igual agota harto y te pierdes varias cosas por lo rápido que pasa todo.

Deja Un Comentario