Fiel seguidora de los casting de Victoria’s Secret para sus súper desfiles de fin de año en donde dejan la tole tole y todas brillan con alas y glitter, me di cuenta de algo. Y es que una de sus modelos, específicamente Nadine Leopold, está pero extremadamente delgada. Ustedes dirán “ah, pero si se sabe que ahí son todas flacas”, pero a mi parecer en su caso ni siquiera se ve bien. Hace unos meses tenía un cuerpo muy bonito y saludable, pero ahora se le salen las costillas y eso, creo, debiese ser una señal de alerta.

Con esto volví a pensar también en el masivo apoyo y aprobación que tiene este tipo de delgadez extrema y estereotipo de belleza. Sobre todo en las redes sociales y sobre todo con las cientos de modelos que son muy muy delgadas, quienes muy peligrosamente se convierten en un referente para miles de jóvenes que las siguen en sus Instagrams y que sueñan con verse como ellas. Ahí creo que está el mayor riesgo.

Nadine no es la única, la nombro sólo porque es la que recientemente más me impactó, pero también está, por ejemplo, Alesya Kafelnikova (en la foto), hija del tenista Yevgeny Kafelnikov, que con 18 años y pesando sólo 45 kilos, es todo un éxito en Europa. Según su padre, ella sufre de anorexia, pero aún así son miles los seguidores que validan su cuerpo. Cuando veo sus fotos de verdad me pregunto cómo tanta gente llega a pensar siquiera que esto está bien. Yo asumo que muchas veces también he pensado en la delgadez como un modelo a seguir (¿quién no ha hecho dieta por lo mismo?), porque es lo que nos muestran en las revistas, en la tele y en todos lados, sin embargo creo importante aceptar la realidad de nuestros cuerpos, auto aceptarnos, y por otro lado darnos cuenta cuando las ganas de ser flacas pasan ya a ser otra cosa.

La anorexia es una enfermedad y es grave. Por lo mismo me detengo para recordar que no hay que tomarlo tan a la ligera ni llegar y decirle a alguien “oye que estai anoréxica” cuando se está flaca, o comentar en una foto de equis modelo “qué horrible, debe ser anoréxica”, con un tono despectivo, si sus clavículas están un poco marcadas. Al igual que cualquier otra enfermedad, no está bien relativizarla porque del mismo modo que la obesidad, es una lucha constante y no debe sentirse “lindo” llegar a ninguno de esos dos puntos de los que cuesta tanto salir.

Tras este paréntesis quiero insistir cuando digo que para mi acá las redes sociales juegan un rol importantísimo. E incluso más que las redes, somos las personas que las utilizamos. El hecho de que podamos hacer “like” a la foto de una mujer ultra delgada, de la misma manera que nos gusta la foto de un cachorro, no hace nada más que normalizarlo. Cuando una niña de 14 años se mete al Instagram de una modelo mega conocida y cacha que pesar 40 kilos al parecer está bien, que que se te salgan las costillas está bien, que mientras más delgado es tu brazo, mejor, porque “si ella tiene tantos likes, ¿cómo va a estar mal?”, ahí empieza todo. Por eso hago tanto énfasis en lo grave del asunto.

Sacarnos estos estereotipos de la cabeza es bastante difícil, más con todo lo que vemos cada día. Personalmente el peso siempre ha sido un tema para mi, al punto que he lidiado con problemas alimenticios por el solo hecho de querer ser flaca, porque veía en los medios y en mis amigas (aún lo veo) que ser flaca es ser perfecta, que si tengo una talla 42 ¿soy gorda? Todas estas cosas aún me pesan y mucho, pero creo que sería de una gran ayuda comenzar a sacarnos todo esto de encima, comenzar a darnos cuenta que lo que vemos en la pantalla no es siempre lo correcto y, más importante aún, no es saludable. Dejar de validar la belleza a través del peso y lo físico, en realidad; dejar de pensar en ella como sinónimo de kilos o medidas, para darnos paso a aceptar la belleza de lo real. Ahí está el camino para que las generaciones futuras no crezcan pensando en una cinturita diminuta como máxima aspiración.

Para terminar me gustaría que todos nos fijáramos un poco más en qué vemos, en qué comentamos, cómo lo comentamos y en qué tipo de cosas e imágenes aceptamos en nuestro día a día. Cuidémonos nosotras pero también cuidemos lo que promovemos, a veces incluso sin darnos cuenta.

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Publicista en proceso, con complejo de periodista y a veces fotógrafa. Me han dicho que soy una cabra loca y lo acepto.

4 Comentarios

  1. Te mega apoyo Javi, también me ha dado cuenta que algunas ángeles de Victoria suelen tener esaa bajas cuaticas de peso y que quizás puedan ser impulsadas por la presión de un canon de belleza, rescato ene lo que quisiste recalcar sobre la empatía femenina y general sobre qué todas somos diferentes, lindas a nuestro modo, a mi personalmente me pasa que soy muy pero muy delgada y además alta, suelo ser la que recibe comentarios desde, “eres anorexica?” “Eres bulimica” “ oye que anorexica te ves no te dai cuenta?” Y que puedo hacer ante una agresion asi, obviamente no es cierto ninguna de ellas pero si lo fuese igual sería aún más grave nuestra forma de descalificar y clasificar a nuestras pares. A mi me duele en cantidad que un montón de mujeres en mi entorno me clasifiquen de “mala influencia a las demás porque saboteo su autoestima”. Es tiempo de que seamos más empaticas entre todas, que nos aceptemos y aceptemos a nosotras mismas, flacas, altas, bajas, más rellenitas o como sea mientras estemos saludables aceptemos la diversidad y con respeto nos tratemos, al final de del día somos todas especiales y únicas :*

  2. Comparto plenamente la idea de cambiar los estereotipo femeninos. A medida que más veamos cuerpos diferentes, más reforzaremos la diversidad. El aspecto humano al final, es una imagen más que normalizamos y valoramos según se nos presenta. Funciona igual que las modas…al principio algo nuevo nos parece raro e incorrecto, luego lo vemos en tantas situaciones, que más temprano que tarde llega ese momento en que nos parece muy bonito. Ojalá se acerque el día que la interacción de cuerpos distintos sea algo natural, porque con las campañas publicitarias que llaman explícitamente al cambio siento que tampoco se logra el objetivo. Pues aquello que no es el estereotipo se muestra como una alternativa entre paréntesis, que se celebra en ese momento determinado. Porque cuando se escoge al rostro o cuerpo de la temporada, siempre es parte del mismo estereotipo.

    El punto de la falta de empatía también me parece importante. Igual me pasa que soy muy flaca, cuando hago deporte subo de peso y tonifico, pero mi talla es la misma que cuando no hago nada. Por esa razón varias personas sin conocerme me han dicho que no como bien o que me puedo enfermar, algunas muy serias y otras en broma. Como sea, siempre me parece insultante porque me encanta comer y problemas de salud no tengo (ni siquiera me resfrío en los inviernos). Además, es incómodo sentir que por tener determinada figura hay una libertad para opinar que con otros cuerpos no hay, pues cualquier comentario aludiendo el peso en otro contexto, sería considerado una falta de respeto.

  3. Yo igual noté que Nadine estaba más flaquitaaa, lo mismo Blanca Padilla que bajó mil kilos desde que sucedió el comentario sobre Gigi Hadid… Si bien es super lamentable estar bombardead@ de estas imágenes todo el tiempo, considero que con el tema de las modelos de instagram y todos est@s model@s únic@s que han salido: Winnie Harlow, Adwoa Aboah y hasta las “nepotism models” estamos super lejos ya del ideal de delgadez enfermiza que hubo hace como diez años, un poco más, donde las modelos DE VERDAD ERAN FLAQUÍSIMAS NIVEL GUAAA (Tanya Dziahileva, Snejana Onopka, Kasia Struss, Freja Beha, un tiempo Magdalena Frackowiak era brígidamente delgada, en fin, la lista podría seguir por mil años). Yo creo que si bien sigue este ideal de belleza de delgadez extrema, con las Kardashians y todo lo que ya mencioné, de verdad el panorama es positivo, osea, mucho más positivo que años atrás, le tengo fe a los años que vienen y bueno, en este mundo enfermo no queda otra que educar a l@s niñ@s sobre amarse a sí mismos y no caer en comparaciones enfermizas con todo lo que ven en las redes sociales

  4. Te re apoyo con lo de la anorexia, es una enfermedad, es crónica y es horrible que se lucre con la inseguridad femenina.

    Por otra parte, estoy en desacuerdo de que el “ver los huesos” sea un indicativo de patología, porque hay gente que se le ven si o si. Por ej. yo peso 58 kg y mido 1,61 m… estoy sana, hago harto deporte, nadie me encuentra en extremo flaca, pero aun cuando pesaba 62 kg y tenía pancita, se me veían las costillas, clavículas, escápulas y se me notan mucho las puntas de cadera, tobillo o muñecas. Si todas somos distintas y hay gente con huesos más grandes
    Saludos
    p.d: igual encuentro bueno que en países europeos se este pidiendo imc e indice de grasa (en algunos casos) para permitir trabajar en ese país

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