En el tiempo que llevo trabajando me ha tocado llegar a mi casa llorando, o que me hagan hacer trabajos que poco y nada tienen que ver con mi cargo. También me ha tocado pelear con algún jefe y con compañeros, pero nunca me había tocado tener que poner un límite tan básico como no exhibirme frente a mi equipo de trabajo. Hasta ahora. Me pasó esto y me dio tanta rabia que sólo ahora que esto tuvo resolución puedo escribir.

Tengo varias pegas, y en esta época en que se hacen las fiestas o paseos de fin de año, me he dado cuenta de que no me acomodan esas instancias en que se mezclan las aguas. No me interesa ver a mis jefes o compañeros de trabajo curados, y tampoco me gustaría que ellos me vieran en bikini. No tengo nada en contra de quien lo vea de otra forma, es simplemente mi visión. Cuando me molesta es cuando se dan por sentado ciertas conductas o prácticas que pasan a llevar a la gente.

En una de mis pegas (que me gusta, lo pasó bien y no es bajo ningún aspecto mi intención hablar mal de ella) organizaron el clásico paseo de fin de año: piscina, asado, cerveza. Todo bien, hasta que caché que era con premios. “Buena onda” pensé al principio. Después, en un minuto en el que pensé que no podía ir al paseo, lo comenté con la gente que tenía al lado y dos personas -hombres, más grandes y con cargos mas altos que el mío, que además llevan años trabajando ahí mismo-, me dijeron “es que teni que ir” y yo “por qué?”. Se miraron y me dijeron “es que estai nominada a reina”.

La cosa es que en algún minuto, no se cuándo, ni quiénes ni por qué (en verdad si sé, es porque “es tradición”, pero quería poner ese por qué pa darle color) armaron una lista de nominadas a reina y nominados a rey. Nadie me preguntó, pero filo. Hasta ahí pasa.

“Pffffffff” dije yo. Qué importa. Si soy bajo perfil y nadie me cacha, qué posibilidad de que esa nominación llegue a algo. Después, cuando pregunte qué implicaba el ser reina, me enchuché. “Es con piscinazo”, me dijeron, “pero tranqui, nadie te empuja ni nada”. Acto seguido, me empiezan a mostrar VIDEOS de los piscinazos de años anteriores. Videos en que ninguna mina se veía cómoda en absoluto, donde veía un semicírculo de weones babosos esperando que la mina en bikini se tirara a la piscina cual reina de viña.

Los miré y les dije “no hay posibilidad alguna de que yo me preste para hacer algo así, es más, no voten por mi porque ni cagando voy a ir”. Y me enojé po. Qué les hace pensar que voy a querer exponerme al frente no solo de mi jefe, sino de todos los hombres con los que trabajo para que vean si tengo más celulitis en el cachete derecho o izquierdo, que vean si me saltan las pechugas o si algo se asoma por ahí.

Viejos (y no tan viejos) calientes, trogloditas, básicos y anacrónicos.

Pensé que iba a pasar piola, pero la gente me empezó a webiar con el piscinazo porque aparentemente iba ganando en las votaciones. Gente con la que ni siquiera hablaba, que jamás se me habían acercado a hablar conmigo por pega, me decía que saludara como reina y cosas de ese tipo, y obvio que me empecé a enojar más. Les decía que no, que no me parecía, que no lo encontraba chistoso, que no me iba a prestar para eso y que lo encontraba, por lo bajo, denigrante. Nunca les dije esto en tono pesado, siempre con la mejor de las ondas, pero marcando mi postura.

“Pero es tradición” me decían. “Hasta la X lo hizo” (mi ex jefa, una de las minas más bacanes que he conocido en mi vida). Y yo ahí: qué chucha me importa. Que lo haga ella, que lo haga la que quiera, pero que lo haga porque de verdad quiere y no porque “es tradición” y los weones curaos/califa se pongan chatos y empiecen a exigirlo. Y que no crean que porque una lo hizo, todas tienen que hacerlo, o quieran hacerlo.

Por mi parte, voy a hacer mi pega y espero que me valoren por ella, no porque me tiré a una piscina con un bikini. Porque ya me es difícil ser la más chica trabajando en algún lugar, ya cuesta que no me vean como la pendejita que no cacha tanto, entonces pa qué le vamos a agregar los videos, las fotos con poca ropa, las tallas posteriores. No po, no me suma para nada.

Más encima mi jefe -que tenemos nuestras diferencias y todo, pero yo sé que si hubiera estado les habría parado los carros al tiro- estaba con licencia. Así que lo dejé pasar, no le reclamé a él directamente y me quedé con la tranquilidad de que yo no iba a ir ni con burkini a esta wea.

Hace unos días se me acercaron algunas de las chiquillas que organizan el evento, juntaron a todas las “candidatas” y nos dijeron que la idea era aclararnos que el piscinazo es opcional.

“Es broma”, pensé. Qué alarmante es que tengan que llamarme para “tranquilizarme” porque el piscinazo es opcional. Les dije que era preocupante que tuvieran que existir instancias como esa, que yo seguía con mi postura de que no iba a ir, independiente de si “ganaba” o no. A estas alturas ya era más un tema de que hay que poner límites y hacerse respetar cuando algo no te parecen.

Después me quedé hablando con la galla que salió reina el año pasado y me quedó claro que lo pasó pésimo, no solo en el momento, sino con las tallas que vinieron después, y me dio pena por ella y que en ese entonces no existiera más apoyo a eliminar ese tipo de “tradiciones”.

El tiempo pasó, siguieron los chistecitos y yo me aislé de lugares como el comedor para evitar los comentarios weones. Hasta que llegó mi jefe y justo cuando estábamos entrando a reunión, se me acercó una de las chiquillas de recursos humanos y le comenté que no iba a ir al paseo porque no había posibilidad de que me tirara un piscinazo. Me miró sorprendida y me dijo “es con piscinazo?! No tenía idea!”.

Se indignó, entró conmigo a la reunión que tenía con mi jefe para ponerlo al día de todo lo que había pasado mientras él no estuvo (todo este rollo incluido) y le dijo que no le parecía, que debería eliminarse y que no podía ser.

La amé 💘

Y mi jefe me miró con cara de “no tenía idea de esto”.

Le expliqué todo lo que había pasado y me dijo que lo iba a plantear en la reunión de los big bosses porque no podía ser que fuera tan incómodo como para que yo no quisiera ir, que le parecía que no era la solución y todo eso, que no me preocupara mas por el tema. (Mención honrosa, fue un 7, yo sé que podía haberle bajado el perfil y no lo hizo, así que gracias). Yo le dije que no quería ir precisamente para hacer ese punto, que no podía ser que se hiciera sentir tan incomodas a las mujeres que trabajan ahí como para dejar de ir a un evento de la empresa para evitarse el mal rato.

(Aclaremos que el mal rato en mi caso no habría sido tirarme a la piscina, sino el echar las focas correspondientes a quienes lo pidieran, pero ya me han dicho tantas veces que “ando con la foca en la cartera” que era casi normal que lo hiciera. Na que hacer, se me sale la guapería, pues).

Resultado: hoy día mi jefe me dice que no solo se eliminó el piscinazo, sino que se eliminó el nombramiento de reina en su totalidad 🎉👏. Me dijo también que sería un buen momento para empezar un sindicato con la “Compañera Grondona” a la cabeza. Pero vamos de a poco. Wá.

La cosa es que me sentí muy feliz, y lo quería compartir como una pequeña victoria dentro del ambiente laboral que es tan peludo a veces para las mujeres, ya sea porque somos chicas, porque somos viejas, porque somos mamás o porque somos solteras. Pero la felicidad me duró poco cuando caché que la verdad es que yo no hice más que manifestar mi descontento. Del resto se encargó mi jefe (que es un buen hombre, hay que decirlo) y la gente de rrhh que me apoyó altiro, pero no tuve que hacer una petición formal ni una huelga ni demandar por acoso laboral.

Lo que me lleva a la siguiente conclusión: a veces nos quedamos calladas porque pensamos que no va a funcionar que digamos algo, que reclamemos y que nos hagamos escuchar, porque nos ha pasado antes o porque las tradiciones -por imbéciles que sean- tienen esa especie de fuero que las hace intocables. Así que yo digo que ya no más. Si te molesta algo, es tu responsabilidad hacerlo saber, que no te puedan criticar después que no manifestaste tu disconformidad. Si funciona, bacán y que sirva para fomentar que más personas hablen en vez de quedarse callados. Y si no funciona, hay que escalar el problema.

Pero mi sentimiento más fuerte es muy simple: no quiero -para mi ni para ninguna mujer- esa sensación de estar en exhibición en contra de tu voluntad.

Sé que más de alguien debe estar pensando “dale color oh, si es lo mismo que estar en la playa”. Y no po, en la playa yo elijo estar en bikini o en traje de baño completo o con ropa, yo elijo tirarme a hacer escalopa si quiero, pero anda a decirme que me tire un piscinazo porque es tradición. No no no, conmigo no.

Así que ya me estoy viendo en el paseo, echando las focas correspondientes a quien se atreva a decirme que por mi culpa ya no hay piscinazo. Y qué agradable va a ser.

Autor

Periodista intentando subsistir como tal. Me encanta que me recomienden series porque las veo todas, soy experta en comprar lo que se imaginen por internet y de vez en cuando prefiero escaparme al cerro con mi partner perruna que hablar con la gente.

5 Comentarios

  1. Seca Maider, TQM. Una vez en una ex pega descubrieron a un grupo de weones que desde hace tiempo (pero harto, onda más de un año) compartían un excel catalogando a las mujeres de la empresa. Onda: Juanita la más rica, María la fea guatona, Pedrita la maraca. Fue brígido y el medio escándalo, pero por suerte cuando se supo echaron a la principal mente detrás de la idea. Por mi que los hubiesen echado a todos, pero fue como el 2010 y todavía faltaba, a mi parecer, conciencia sobre este tipo de situaciones. Pienso y quiero creer que si hubiese pasado algo así ahora les habrían dado a todos una gran PLR.

  2. Te ame!!! Seca 👏👏👏

    En verdad yo también he tenido experiencias del tipo machistas en la pega, no ha ese extremo, y es cierto que es importante no guardarse las cosas! Lo que si a veces siento que cuando uno lo hace despues te tildan de grave o exagerada, pero yo prefiero mil veces eso que hacer o aceptar actitudes que me hacen sentir incomoda.

  3. Aplaudo a la gente que te apoyó, hubiese sido muy triste y frustrante que no lo hubiesen hecho. Te felicito también por llevar el tema a la mesa y lograr, en cierta medida, que se terminara con eso. Si al final, una no tiene por qué hacer nada que la ponga incómoda, menos en el trabajo. FIN.

    A mi me pasó algo parecido para el 18. Se hizo una reunión acá con comida y pusieron cueca. Suelo arrancar cuando empieza la cueca porque se sabe acá que yo bailo. Ahí empezaron con el “que Natalia baile!” y yo muy poker face, me hice la sorda. Porque yo bailo cuando yo quiero, bailo con mis amigos, bailo fuera del trabajo; no tengo por qué hacerle show a gente con la que interactúo en otro contexto. Así que cuando me dijeron directamente que lo hiciera, dije no, no quiero. Muy lady, muy amable, pero firme. Y no me webearon más. Creo que tuve suerte, porque podrían haber seguido o tirado tallas mala onda. Me enerva pensar que debí inventar excusa (es que estoy lesionada, es que me tengo que ir, es que etc), porque si yo no quiero, es no no más po. Ahora lo entendí (antes me daba ansiedad y me ponía super nerviosa porque ‘oh, el jefe me va a decir que lo haga y voy a tener que hacerlo’ y no po). Así que me da lo mismo que me pelen, que digan que soy mala onda o amargada. Prefiero eso a pasar por el suplicio de la incomodidad, las tallas después, el acoso al final, si eso eso.

  4. te felicito de verdad, no es facil sobreponerse a una wea tan asquerosa como esa y bacan que te apañara tu jefe y la gente de RRHH! Nos queda tanto por avanzar para eliminar el machismo en los trabajos…
    En mi caso ahora trabajo en el sector público y no lo veo tanto, pero en mi profesión (abogada) en el sector privado el machismo es CUÁTICO, es un ambiente super super retrógrada. En mi primera pega, en un estudio, tuve varios episodios de machismo, aunque más que nada comentarios respecto a las mujeres en general (compañeros que entendían que las mujeres al final solo servimos para ser mamas y dueñas de casa, o que ellos no entendían como yo soy tan independiente en mi matrimonio, porque ellos les daban “permiso” a sus parejas para hacer ciertas cosas, era terrible). Pero en mi segunda pega, que fue en un ministerio, pasó que había un tipo que era mucho más viejo que el resto y que a todas las mujeres jóvenes nos hacía comentarios medios calientes, nos saludaba de beso así como cerdo y a todas nos molestaba. Hasta que una se chateó, no me acuerdo qué le hizo pero se sintió pésimo y fue a hablar con la jefa y ella hizo una reunión para explicar que habían ciertas cosas que NO se podían hacer, que habían hablado con el y hasta pidió una capacitación al SERNAM. Fue bacan porque lo cortó al tiro!

  5. Me cargan esas tradiciones weonas de las pegas, quizás debe ser porque odio la pega en la que estoy ahora. Pero leyendo tu historia me acorde de una vez que en mi anterior pega ( donde me gustaba estar, tenia amigos etc, no como ahora) había harto personaje masho califa y en una oportunidad en una de estas “capacitaciones” al aire libre, onda trabajo en equipo, empezaron a hacer los típicos juegos de confianza, pero al ver a los que estaban antes de mi, noté que estos califas se mandaban las tremendas toqueteadas a mis colegas mujeres y cuando vi la cara de desgenerado de mi colega que le tocaba conmigo me negué a participar y fue todo un show. Hasta el sicólogo, con súper poco tino recalcó varias veces que yo no quise participar y que casi que le cague la actividad. Debe haber sido un machista peor que los otros que andaban toqueteando.

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