Por Cata Marconi

Tal como la canción de Becky G, puedo decir con toda firmeza que a mí me gustan mayores. De hecho, actualmente estoy con alguien mayor. Yo tengo 23 y él tiene 41. Son 18 años de diferencia. Heavy igual.

Mi gusto por los mayores empezó cuando me gustó un amigo de mi hermana, quien tiene 14 años más que yo. Yo tenía 20 y él 34. Nos gustamos y pololeamos más de un año. Pero para mí igual fue difícil dar el paso de tener algo serio con él porque me imaginaba todas las críticas que iba a recibir, tanto él como yo. Tenía miedo de que nos juzgaran, de que la gente no entendiera que simplemente nos gustábamos a pesar de tener tantos años de diferencia.

Y nada malo pasó (aunque igual me topé con algunas caras de sorpresa y desaprobación). Fue una de las relaciones más lindas que he tenido, y por lo mismo me puse a pensar qué tuvo esa relación que la hizo tan especial. Y para mí, la verdad, lo que más rescaté fue compartir mi vida con alguien que sabe mucho sobre la vida en general, alguien con experiencias, que compartiera su sabiduría conmigo. De esa forma yo aprendí, crecí y maduré un montón. Y eso, sinceramente, es difícil de conseguir con alguien de 23 años.

Y bueno, después de mi pololeo con el hombre mayor obviamente salí con gente de mi edad. Pero no era lo mismo. Haber estado con alguien mayor ya me había cambiado la percepción de lo que quería en un hombre, que es básicamente estar con alguien que ya es independiente y que tiene los pies en la tierra.

Después de haberme dado cuenta de eso salí con un par de chiquillos de más de 30 y de verdad que se nota la diferencia. Encontré conversaciones más entretenidas, más profundas, pero por sobre todo más comprensión. Siento que los hombres mayores me entienden más y me escuchan más. Y eso es impagable.

Igual me ha pasado que a muchas personas les causa gracia que me gusten los mayores. Lo encuentran divertido, o a veces piensan que es una etapa o que ando perdida. Y es justamente lo contrario, ya encontré lo que me gusta: un rango etario de hombres con los cuales lo paso bien. Pero, en general, parece haber prejuicios en torno a las diferencias de edad. Al hombre lo ven como un “campeón” y en cambio a una le ponen cara de wtf y le hacen un interrogatorio.

Pero al final lo que más rescato de todo -y esto en todo ámbito de la vida- es cuando uno se empieza a conocer más a sí mismo y ya sabe lo que quiere y simplemente empieza a buscarlo o a descartar lo que uno no quiere. La vida se simplifica y uno avanza más segura, con más confianza y finalmente más feliz. Que rico es poder decir: “Esto es lo que me gusta y voy a ir por eso”. Y así evitar malos ratos, decepciones, cagazos, etc.

No digo que jamás me pueda gustar un veinteañero, o que lo pase mal con un gallo de mi edad, pero por ahora en este momento de mi vida puedo decir con toda certeza que soy feliz con mis hombres mayores. Y que pucha que lo he pasado bien.

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